LA ORACIÓN DE ANA

Jehová da la muerte y la vida; hace descender al seol y retornar. Jehová empobrece y enriquece, abate y enaltece. Él levanta del polvo al pobre; alza del basurero al menesteroso, para hacerlo sentar con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra; él afirmó sobre ellas el mundo. Él guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

– 1 Samuel 2:6-9 (RVR1995)

La historia de Ana, madre del profeta Samuel, acontece en el tiempo de los jueces de Israel cuando «cada uno hacía lo que le daba la gana» (Jueces 21:25, TLA). Ella se sentía muy triste debido a que no pudo quedar encinta para tener un hijo. Después que presentó su petición al Señor y que le fuera concedida, en gratitud prorrumpió en sincero agradecimiento con las palabras de 1 Samuel 2:1-10.

Las palabras de Ana son, más que una sencilla oración, un cántico de alabanza, un salmo de gratitud compuesto en el tradicional estilo de la poesía hebrea denominado «paralelismo». Así, cada pensamiento que contiene se presenta reforzado por otro que le es paralelo en cuanto al contenido, aunque con palabras distintas. El tema de este cántico es la gloria de Jehová que humilla a los soberbios y exalta a los humildes. Ana, en el capítulo anterior, clamaba angustiada al Señor. Pero ahora gozosa alaba a Dios por su poder y por su obra salvadora en favor nuestro, diciendo: «Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová […] No hay santo como Jehová; porque no hay nadie fuera de ti ni refugio como el Dios nuestro» (1 Samuel 2:1-2, RVR1960).

Siglos más tarde, la idea central del cántico de Ana resonaría en el cántico con el que la virgen María alaba al Señor por ser la sierva escogida para madre del Mesías (Lucas 1:46–55). Tanto Ana como María alaban al Señor porque envía al Mesías. En el último versículo de la oración de Ana encontramos el título hebreo Mesías (ungido), que se utiliza aquí por primera vez en la Biblia para referirse a Cristo, el rey que entregaría su vida por los pecados del mundo.

Oración:

Señor, gracias por todo lo que por nosotros hiciste para darnos la salvación y ponernos en paz con Dios. En gratitud quiero glorificarte y alabarte. Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.