VIDA EN ABUNDANCIA

Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Juan 10:10

La vida pasa con mucha rapidez. ¡Con tanta rapidez nos lleva a la tumba con una lápida que tiene nuestro nombre y dos fechas en ella! Y, entre esas dos fechas, solo un guion para representar el corto intervalo llamado vida. ¿Eso es todo lo que hay? Si es así, la vida no es más que un chiste cruel, una simple farsa dirigida por una deidad insensible para engañar a los mortales indefensos. Si es así, entonces lo mejor es pasar por la vida lo más rápido posible o no haber vivido jamás.

¿Eso es todo lo que hay? ¡No! La Pascua con su glorioso mensaje del Cristo resucitado lo proclama de otra manera. “Él ha resucitado,” dice la Pascua. La vida nunca termina, sino que nos lleva al cielo donde un Padre amoroso espera a sus hijos. El capítulo corto de la vida está escrito en la tierra, pero el capítulo final en el cielo no tiene ninguna frase final.

“Él ha resucitado,” dice la Pascua. La tumba es solo la estación donde el alma del creyente sube al tren tempranero mientras el cuerpo espera el último tren en el último día. No es un “adiós”, sino un “hasta luego”, que les decimos a los creyentes que se van mientras nosotros esperamos hasta reunirnos con ellos en el cielo.

“’Él ha resucitado,” dice la Pascua. Pero mientras nos deja aquí en la tierra, no es solo para que tengamos ganancias, comamos, nos entretengamos y disfrutemos. Nuestra misión diaria y feliz es vivir para él y brillar con la luz de la Pascua, de manera que otros puedan estar también en la luz.

La vida sobre la tierra pasa con mucha rapidez, pero la vida en el cielo es para siempre. Y es mía, por medio de Jesús resucitado.

Oración:

Te doy gracias, Señor, porque me das vida en abundancia en el Salvador resucitado. Amén.