CRISTO LEVANTÓ EL PESO DEL PECADO

Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado de un madero» Gálatas 3:13

Exactamente 472,5 libras. Ese es el peso que levantó Hossein Rezazadeh en los Juegos Olímpicos del año 2000 en Sídney, Australia. Si el registro sigue vigente, no lo sé; pero sí sé de una hazaña de levantamiento de pesas que nadie va a superar jamás.

El pecado estaba aplastando a toda la raza humana; solo mis pecados pesaban muchísimas toneladas. Si a eso se le añade el peso de los pecados de todos los pecadores desde el comienzo del mundo, el total se eleva hasta desaparecer de la vista. ¿Cómo podría el mundo deshacerse de la carga aplastante del pecado? ¿Quién podría levantar su peso mortal? El hombre, en su necedad ha tratado de hacerlo; prepara sus músculos, toma la barra de su carga pecado, y trata de levantarla por sus propias obras. Pero nada ocurre, con eso solo empeora las cosas, ya que incluso sus mejores esfuerzos son sucios a la vista de un Dios santo.

Dios hizo lo que el ser humano no puede hacer. Jesús vino para levantar de nosotros la maldición del pecado, por siempre. Sus hombros no parecían más grandes que los nuestros, pero como él es el Dios hombre, sus hombros podían soportar el peso del pecado. Su sangre no parecía más roja que la nuestra, pero como él es al mismo tiempo divino y humano, su sangre era suficientemente preciosa para pagar toda la culpa de los pecados. Su muerte fue tan real como la nuestra, pero como él es el Hijo de Dios, su muerte contó para cada pecador. Y ahora, los que creen en él como su único Salvador, pueden respirar de nuevo. No solo 472,5 libras, sino todo el peso aplastante de los pecados ha sido levantado de sus almas.

Oración:

Señor, te doy gracias porque levantaste de mí el pecado, para que yo pueda respirar en paz. Amén.