¡Canten al Señor un cántico nuevo! (Isaías 42:10)

UN CÁNTICO NUEVO PARA UN MENSAJE NUEVO

Hay veces cuando no puede dejar de cantar. El hombre al que ama por fin le ha pedido que sea su esposa. O la mujer a la que ama acepta su propuesta de matrimonio. O su agente lo llama para decirle que la inversión que creía se iría a pique, de pronto dio muy buenos frutos. Su equipo favorito gana el campeonato después de pasar mucho tiempo en el último lugar. O un niño muy enfermo supera una crisis y se está recuperando.

Usted no puede dejar de cantar en tiempos como esos. Acaba de recibir muy buenas noticias. Es una noticia que llena su corazón de alegría, que hace que su rostro esté radiante y eso lo motiva a silbar, a tararear y cantar. Lo mismo puede decirse especialmente si desde el principio estuviera esperando malas noticias.

El profeta Isaías dijo a su pueblo que cantara un cántico nuevo al Señor. Podía decirlo porque tenía buenas noticias para ellos, las mejores noticias de todas. Estas buenas noticias era un mensaje nuevo acerca de cosas nuevas que Dios haría por su pueblo. El nuevo mensaje que Isaías anunció al pueblo era un cambio asombroso del que ellos tenían motivos de sobra para esperar que sucediera.

El pueblo tenía todos los motivos para esperar que Dios vinera a ellos enojado y que los castigara. Isaías había acusado al pueblo de rebelarse contra Dios, haciendo exactamente lo opuesto de lo que él quería. El pueblo incluso se arrodilló ante lo que sus manos habían hecho, en vez de arrodillarse ante el Dios que los había hecho. No acudieron a Dios para pedirle la ayuda que necesitaban; acudieron a ídolos inútiles que ellos mismos habían tenido que sostener para que no se cayeran.

El pueblo tenía motivos de sobra para esperar que Dios los hiciera añicos y los matara. Tenían muchos motivos para esperar que Dios los encerrara en una prisión oscura y aventara la llave muy lejos. Pero Dios hizo lo opuesto: prometió enviar a su Siervo, que no haría pedazos a los heridos, sino los sanaría. El Siervo no gritaría a los pecadores ni los amenazaría con lo que merecían; hablaría palabras tranquilizadoras de amor y perdón. En vez de encerrar a los pecadores en las tinieblas, vendría a librarlos. El nuevo mensaje de Isaías era que Dios ama a los pecadores.

El nuevo mensaje decía que Dios enviaría a su Siervo, el Mesías, para salvar al pueblo del pecado. En lugar de la condenación y el castigo que los pecadores merecen, había perdón, amor, honor y bendición. Había motivos para que la gente cantara un cántico nuevo. El mismo Salvador, Jesucristo, es también nuestro motivo para cantar.

Oración:

Señor Jesús, te agradecemos por tu amor salvador. Amén.

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