PONER A PRUEBA A DIOS

Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo.” . . . Le contestó Jesús: “También está escrito: ‘No pongas a prueba al Señor tu Dios.’ ” Mateo 4:5-7 

“Pon a prueba a Dios,” le dijo astutamente Satanás a Cristo en la segunda tentación. Bamboleándose juntos en esa alta cima del templo, el diablo volvió a exhalar ese pequeño “si…” desafiante. “Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo,” y después citó el Salmo 91 que enseña que Dios ha prometido que protegerá a los suyos. Pero tenga cuidado porque el príncipe de las tinieblas se disfraza de ángel de luz. Se debe confiar en Dios, no probar a Dios. Se debe creer humildemente en sus promesas, no se deben poner a prueba con insolencia.

¿Le suena familiar? ¿Ha intentado ese “león rugiente” devorarlo con tentaciones similares? “Si no me ayudas, Señor, no volveré a confiar nunca en ti. Si no respondes mi oración, ahora mismo y de la manera en que yo lo deseo, me voy a ir.” Satanás puede poner astutamente esos pensamientos en nuestro corazón. “Así es,” dice él, “ponga a Dios a prueba. Trátelo como a su genio personal, que salta de la lámpara mágica cuando usted la frota. Y si no lo hace, olvídese de él.”

¿Qué se puede hacer? Mirar a Jesús. “También está escrito,” le respondió, haciendo retroceder a Satanás con el cortante filo de la poderosa Palabra de Dios. Cuando hago blandir la espada del Espíritu delante de Satanás, él tiene que esquivarla. Cuando me entreno y lucho contra el diablo con la poderosa Palabra de Dios, Satanás tiene que escabullirse en derrota.

Oración:

Señor, entréname en tu Palabra para que esté armado para la batalla. Amén.