NO DEJE A DIOS POR FUERA

Les digo que este es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación! 2 Corintios 6:2

“Venta especial este viernes, 8:00 a.m. a 11:00 a.m.”, decía el anuncio de un almacén por departamentos; y también ofrecía un descuento adicional del 15% para las personas mayores. Yo necesitaba un regalo para mi esposa, pero no pude hallar un lugar en el estacionamiento hasta las 11:30 a.m. Y, ¿saben qué? La venta ya había terminado, y me la había perdido.

¡Cuán paciente es Dios! Él me da la vida como el tiempo en el que puedo obtener el beneficio de la oferta gratuita de su perdón y la salvación. Él no solo le hace un descuento a lo que tiene para ofrecer, lo ofrece completamente gratis. Quiere que yo sepa que mis pecados han sido lavados por la sangre de Jesús; quiere que yo disfrute de la paz que viene de ser hijo suyo por la obra de Jesús. Él quiere que yo vea con plena esperanza las costas del cielo donde podré ver a Jesús. Cada día en el que abro mis ojos es un tiempo de su favor, de su gracia, otro día que él me concede para que yo pueda recibir su salvación.

Pero la paciencia de Dios tiene un límite; ¿cuántos días más de vida me va a conceder en este mundo? ¿Cuánto tiempo más para que yo aprenda sobre mi Salvador? El que da la vida también mide la vida. Cuando él diga que ha llegado el momento, mi vida va a terminar, y con ella mi oportunidad para recibir su salvación. Si yo he perdido todo ese tiempo, o ni siquiera salí del estacionamiento  de la vida, voy a perder la mejor oferta en el mundo. Voy a tener que enfrentar la eternidad sin el Salvador Jesús y no voy a tener a quien culpar sino a mí mismo.

Oración:

Señor, te pido que no me dejes a mi propia iniciativa, porque así solo voy a desperdiciar la oportunidad que tú me has dado. Abre mi corazón a la buena noticia de tu Salvador; dame la mano de la fe para que lo retenga como mi tesoro. Amén.