“Pongan en práctica la palabra, y no se limiten sólo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos” (Santiago 1:22)

PONER EN PRÁCTICA SIN OÍR ES IMPOSIBLE 

Alguien que vea que usted va a la iglesia los domingos, pero no lo sigue allí, puede razonar: “No tengo que ir a la iglesia. Todavía puedo ser tan buen cristiano como los que corren a la iglesia cada domingo. Creo que lo importante es vivir tu religión. Las obras son mucho más importantes que los credos”. Esta lógica tan peligrosa y desconcertante parece ser muy común en nuestra sociedad. Muchos todavía esperan ser llamados cristianos, pero pocos se interesan en lo que Cristo tiene que decir.

En nuestro texto, Santiago enfatiza por supuesto poner en práctica la palabra de Dios, pero notamos que no habla solo de obras. Habla tanto de poner en práctica como de oír. Nos recuerda que poner en práctica la palabra de Dios sin oírla es imposible. No podemos obedecer a Dios sin escuchar primero lo que él tiene que decir.

Jesús nos dice: “Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer” (Juan 15:5). Jesús viene a nosotros en su palabra, la Biblia. Permanecemos en él, y él en nosotros, cuando oímos y creemos lo que nos dice allí. Únicamente en esta forma podemos producir fruto que es aceptable delante de él. Es tan imposible poner en práctica la palabra de Dios sin oírla como lo es para un pámpano que está separado de la vid dar uvas.

Martín Lutero nos recuerda este hecho cuando nos dice que la obediencia de cualquier mandamiento de Dios comienza con el temor y el amor a Dios. Esta actitud de reverencia y de amor por Dios no es algo que producimos nosotros mismos. Existe en nosotros solo como una respuesta al amor de Dios en Cristo, el cual se nos revela y transmite en la Biblia.

¿Qué piensa usted de un empleado que nunca escucha las órdenes, pero afirma que puede hacer el trabajo tan bien como los que escuchan las órdenes con cuidado? ¿O qué tal un deportista que quiere desempeñarse a su manera e insiste en que no necesita escuchar al entrenador del equipo? Con toda seguridad hablan tonterías. Lo que afirman o prometen es claramente imposible.

De la misma manera, es imposible poner en práctica la palabra de Dios sin escucharla o seguir practicándola a menos que sigamos escuchándola. “El que es de Dios, escucha las palabras de Dios” (Juan 8:47), dijo Jesús. Si rechazamos escuchar la palabra de Dios, no podemos ser hijos de Dios ni permanecer como sus hijos. Poner en práctica la palabra de Dios sin escucharla es imposible.

Oración:

Haz que seamos fieles oyentes de tu palabra, querido Señor, para que podamos entender y obedecer tu santa voluntad en nuestra vida. Amén.

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