“Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:9)

CONTEMPLE LA MULTITUD VESTIDA DE ROPAS BLANCAS – FÍJESE EN LAS NACIONALIDADES 

Ya que personas de muchas nacionalidades se han hecho residentes de los Estados Unidos de América, a la nación a veces se le llama un crisol de culturas. El ideal es que todos los residentes se mezclen y formen un pueblo armonioso, que viva y trabaje uno al lado del otro y comparta los privilegios y las responsabilidades de la ciudadanía que tienen en común.

Pero esta armonización social no es perfecta, porque recordamos nuestras raíces y conservamos nuestras diferencias étnicas. Es imperfecta en un nivel más profundo, debido a que nuestra naturaleza pecadora se aferra tercamente a sus propios intereses personales y egoístas. Nuestro texto nos presenta el crisol perfecto. Aquí tenemos una multitud “compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas”, y más adelante veremos cómo todos viven en perfecta armonía.

A medida que consideramos las diversas nacionalidades, notamos que no se menciona a ninguna nación en particular. Ser descendiente físico de Abrahán no asegura que sea incluido, aunque muchos en los días de Jesús alardeaban de su parentesco con Abrahán. Supusieron que esto automáticamente los incluía en el pueblo de Dios por toda la eternidad. Los padres y abuelos cristianos piadosos no pueden creer por sus hijos. Incluso ser miembro de la iglesia no es un boleto que obtendremos para entrar por las puertas del cielo. Todos tienen que estar de pie solos delante de Dios en el día del juicio.

Esta gran multitud consta de personas, no grupos. Está formada de personas “de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas”, no de naciones o tribus como tales. Ninguna denominación cristiana como tal será trasportada en masa a la gloria del cielo. Pero cada persona que pierda la esperanza en su propia justicia y confíe únicamente en Jesucristo para el perdón y la salvación será escoltada con regocijo por los santos ángeles de Dios a las mansiones del cielo.

Esta innumerable multitud incluye a miembros elegidos de Dios en el Antiguo Testamento: los israelitas. Incluye a personas de las naciones gentiles de los tiempos del Antiguo Testamento, como Rajab, Rut, Namán. Incluye a europeos, americanos, africanos y asiáticos que están en Cristo.

Jesús prometió que su evangelio se proclamaría a todas las naciones bajo el cielo, y nos dio una parte de esta gloriosa tarea. Esta multitud reunida de todas las naciones bajo el cielo es prueba positiva de que el evangelio es poderoso y eficaz. No regresa vacío.

Oración:

Usa mis manos, mis labios y mis dones, querido Salvador, para ayudar a proclamar tu evangelio salvador a todas las naciones bajo el cielo. Amén.