Y vino una voz desde la nube, que decía: “Este es mi Hijo amado; a él oíd”… Ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto. (Lucas 9:35,36)

ES TIEMPO DE HABLAR

¿Puede guardar un secreto? ¿Debe guardar un secreto? Pedro, Jacobo y Juan no dijeron nada de lo que habían oído. Ellos fueron bendecidos al ver y oír las cosas maravillosas acerca de Jesús. Otras personas también serían bendecidas al escuchar acerca de lo que Dios Padre dijo de Jesús: “Éste es mi Hijo amado; a él oíd”. Jesús es el Cristo, el escogido para redimir, es decir comprar otra vez, a los pecadores del pecado, de la muerte y del infierno. El perdón de los pecados, la paz y la vida eterna en el cielo son los regalos maravillosos de Jesús. ¡Debemos permitir que los pecadores perdidos oigan esas buenas noticias!

Sin embargo, hay un tiempo “de callar y tiempo de hablar” (Eclesiastés 3:7). El mismo Jesús dijo a Pedro, a Jacobo y a Juan que éste no era todavía el tiempo para que hablaran acerca de lo que habían visto y oído. Pero ahora es el tiempo cuando debemos hablar acerca de que el Hijo de Dios fue a su muerte cargando la culpa de nuestros pecados. Pasó por la muerte a la vida eterna para que nosotros lo siguiéramos. Ésas son las verdades que conocemos y de las que debemos hablar. Las palabras de Jesús para nosotros son: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado” (Marcos 16:15,16).

Sabemos que ahora no es el tiempo de callar sino de hablar. Con Pedro confesamos: “Y en ningún otro hay salvación [sino en Jesús], porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Oración:

Querido Jesús, danos la valentía para hablar a otras personas acerca de ti, para que ellas también vayan al cielo. Amén.

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