EL PADRE Y EL HIJO JUNTOS EN EL NEGOCIO

«¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?» (Lucas 2:49)

Anteriormente, era costumbre que los hijos siguieran los pasos de los padres. Muchas veces, el membrete de una compañía o el emblema en la puerta de un camión decía orgullosamente: “Plomería de Jones e Hijo”. En nuestros días de oportunidades cada vez más amplias, no encontramos tantos padres e hijos que trabajan juntos.

Con Jesús así fue y así es: “El Padre y el Hijo juntos en el negocio”. Entre su presentación en el templo a los 40 días de nacido, y el comienzo de su ministerio público a los 30 años de edad, solo tenemos un relato sobre Jesús, que nos habla de un niño de 12 años que se quedó en el templo cuando su familia se fue. Cuando sus angustiados padres lo encontraron, él les preguntó: “— ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” ¿No entendían ellos que él estaba ahí, en el templo, ocupado en los negocios de su Padre?

Era un negocio enorme en el que Jesús entregó toda la energía que tenía y derramó su sangre. Y yo soy uno de los beneficiarios del trabajo unido del Padre y el Hijo. Por mí, Jesús se hizo un bebé en el vientre de una madre, un niño de 12 años en el tiemplo, un hombre de 33 años en la cruz. Por mí, tomó sobre sus hombros la carga del pecado, se estremeció bajo el castigo en los fuegos del infierno, y proclamó a gran voz el pago: “Todo se ha cumplido.”

Ahora, Jesús quiere que yo participe. El mundo sigue andando para que muchos más sean salvados. Yo estoy vivo para que otros puedan escuchar.

Oración:

Señor, conceda que estemos el Padre, el Hijo y yo juntos en el negocio. Amén.