¡Canten al Señor un cántico nuevo! (Isaías 42:10)

UN CÁNTICO NUEVO DE UN CORAZÓN NUEVO

“Cristo me ama, bien lo sé; su Palabra me hace ver”. Este himno es muy buen ejemplo de la clase de “cántico nuevo” que cantamos. También contiene las buenas nuevas que nos dan motivos de sobra para cantar de alegría. Dios nos ama. Jesús vino al mundo para ser nuestro Salvador, y tenemos perdón de todos nuestros pecados. No podemos dejar de cantar un cántico nuevo al Señor cuando escuchamos las buenas noticias del amor de Dios en Jesús.

Sin embargo, no todos se unen al cántico nuevo. No a todos les importan las buenas nuevas. Muchos no creen que sea una buena noticia la verdad de que Jesús los ama. Y eso no es ninguna sorpresa. La misma noticia no es buena para todos los que la escuchan.

Piense cómo se sentiría si escuchara la noticia de que se acerca un tiempo cálido. Todo el hielo y la nieve se derretirán. Eso sería una gran noticia, ¿verdad? Ya no tendría que recoger más nieve con la pala, ni manejaría por carreteras cubiertas de hielo, tampoco tendría que pagar tanto por usar la calefacción. ¿No cantaría de alegría por eso? Pero, ¿qué tal si le gusta esquiar o patinar? ¿Qué tal los entusiastas de las motos de nieve? ¿Qué tal los niños de cualquier edad que les guste hacer monos de nieve y correr alegremente en la nieve? ¿Qué tal si el sótano de su casa se inunda debido a la nieve que se ha derretido? ¿Qué tal si ha ganado mucho dinero recogiendo nieve con una pala o abriendo caminos cubiertos de nieve? Entonces las buenas noticias se convierten en malas noticias. Usted siente ganas de quejarse en vez de cantar.

La noticia es la misma, pero su actitud es diferente. Así es con los corazones viejos que tenemos los pecadores. El pecado ciega esos corazones. Las personas con corazones que permanecen en ese estado, tal vez no piensen que sus pecados son tan serios. Pueden creer que sus mayores problemas son emocionales, o son físicos, sociales o económicos. Las buenas nuevas que quieren escuchar son que van a tener mucho dinero y van a ser muy exitosos en sus empresas. Tal vez deseen oír que serán populares, que serán respetados o serán saludables.

Algunos saben que el pecado es el gran problema, pero quieren ser santurrones. La buena noticia que quieren oír es que “son buenos”, que en realidad “no son nada malos”. Quieren escuchar que merecen un premio de Dios y que todo lo malo que hacen no es su culpa.

A fin de cantar un cántico nuevo para el mensaje del evangelio, necesitamos corazones nuevos. Necesitamos corazones que vean cuán malos son nuestros pecados y que no los justifiquemos. Además, necesitamos corazones a los que el Espíritu Santo les dé vida, corazones que reciban las buenas nuevas de Jesús y su amor perdonador.

Oración:

Salvador, gracias por el corazón nuevo, que tu Espíritu me ha dado. Amén.

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