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¡Espántense, cielos, ante esto! ¡Tiemblen y queden horrorizados! —afirma el Señor—. «Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.»

– Jeremías 2:12-13

En las regiones áridas de nuestro planeta los manantiales de agua son muy valiosos. Son un suministro constante de agua fresca. Sin agua la vida desparece. El ser humano se valió de su ingenio para contar con cisternas que acumulen agua. Sin embargo, si una cisterna tiene fallas, el agua se sale gradualmente para disgusto de los hombres que confiaron en su calidad para guardar el líquido elemento.

Según la Biblia Dios es fuente de agua viva. Al igual que un manantial suministra agua que trae vida a la aridez del desierto, así, el Señor lleva vida a la aridez espiritual de la existencia humana pecadora. Lo hace mediante el agua viva del evangelio. El agua como ilustración del evangelio es muy común en la Biblia. Por ejemplo, cuando Jesucristo conversó con la mujer samaritana, él le dijo que le daría agua viva y lo que le dio fue el evangelio de salvación que produjo en ella fe salvadora.

En este pasaje de Jeremías Dios denuncia al pueblo de Israel por haberle abandonado como fuente de agua viva. Esto significa que ellos dejaron a Dios y su palabra. También denuncia que el pueblo de Israel cavó cisternas que no retienen agua. Esto significa que ellos fueron tras su propia sabiduría, su propia palabra humana.

Jesucristo es el evangelio de Dios que da salvación gratuita a todo aquél que esta aterrorizado por la ley ante su estado pecaminoso. El pueblo de Israel se contaminó con la falsa doctrina. Ellos enseñaron que la salvación puede merecerse con buena conducta y buenas obras. Así resistieron la gracia de Dios tal como lo testificó Felipe cuando les dijo a los líderes de Israel: «¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo! ¿A cuál de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo, y ahora a éste lo han traicionado y asesinado» (Hechos 7:51-52).

La Biblia dice que esa misma rebeldía de Israel existe en mi corazón. Mi viejo Adán siempre resiste la gracia de Dios. Por eso merezco toda la ira de Dios. Pero el evangelio me dice que Cristo apreció la Palabra de Dios en sustitución mía y que él sufrió el castigo eterno para que yo no tenga que sufrirlo. En gratitud quiero apreciar el agua viva de Dios.

Oración:

Fuente de vida eterna, que por los méritos de Jesucristo me lavaste de mi pecado con el evangelio de perdón, concédeme, por ese mismo evangelio, ser hallado limpio cuando él retorne por su iglesia. Amén.