AMOR EN LA CORTE

Pero de ahora en adelante el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha del Dios Todopoderoso. Lucas 22:69

El acusado era totalmente inocente y sin embargo completamente culpable. El ojo imparcial puede identificar las fallas en su juicio. Jesús estaba delante de una corte parcializada que sólo necesitaba un cargo apropiado para anunciar el veredicto que ya estaba decidido. La corte lo juzgó a él “culpable”, aunque él era totalmente inocente.

¿O lo era él? En el cielo el máximo juez estaba en su silla. Y él ya había declarado culpable, terriblemente culpable, a su Hijo santo y perfecto, debido a la carga que él estaba llevando. ¿Recordamos cuál era la carga? Isaías escribió (53:6): “Todos andábamos perdidos, como ovejas.” Nos acordamos cómo continuó: “Pero el SEÑOR hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros.” ¿Cómo podemos describir la culpa que el santo Padre vio cuando miró a nuestro sustituto en esa corte? Aún más, ¿cómo explicamos el amor que hizo que eso sucediera?

Algún día será mi turno en la corte, y yo, que soy completamente culpable, seré declarado totalmente inocente. Los incrédulos tiemblan con el pensamiento de que, en el Último Día, estarán delante del Juez Justo. Para mí es un gran día que viene. Por causa del inocente Jesús que tomó mi culpa, aún ahora en alegría puedo unirme al apóstol diciendo: “¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros” (Romanos 8:34).

Oración:

Señor Jesús, gracias por tomar mi culpa y darme tu inocencia. Amén.