“Que… el amor de Dios… [sea] con todos ustedes” (2 Corintios 13:14)

UNIDOS CON UNA BENDICIÓN DE AMOR 

Te amo. Los esposos dicen esas palabras a sus esposas, y los padres las dicen a sus hijos. Esas palabras expresan la devoción y el afecto que sienten unos por otros. El amor de los unos por los otros es el elemento importante que los une.

¿Cómo estamos unidos con Dios? Estamos unidos a través de las bendiciones del amor de Dios por nosotros. Pablo explica eso claramente mientras nos recuerda el amor de Dios al final de su bendición.

Sabemos lo que es el verdadero amor solo porque conocemos el amor de Dios por nosotros. La clase de amor que la Escritura atribuye a Dios, y que vamos a reflejar, no es un mero sentimiento; es una actitud que se refleja en acción. Un padre no dice simplemente “te amo” a su esposa e hijos. Les expresa su amor sin condiciones y sin límites, cuidándolos y dándoles lo que necesitan. Así es como nos ama nuestro Padre celestial. Su amor está expresado en la acción. El ejemplo más claro de su amor se muestra en el don de Cristo. En la carta a los cristianos de Roma, el apóstol Pablo describe el mejor amor de Dios cuando escribe: “Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (5:8). Nos dio un Salvador para librarnos del pecado a pesar de que no lo merecíamos. Aumentamos nuestro agradecimiento por ese amor cada vez que llevamos nuestros pecados a Dios y él nos perdona plenamente en Jesús. Ese amor por nosotros lo gozaremos siempre a su lado en el cielo.

Experimentamos el amor de Dios de muchas otras maneras. Sentimos su amor en la forma en que provee para nosotros. Nos bendice con todo lo que necesitamos y todo lo que tenemos. No tenemos que ver por mucho tiempo para darnos cuenta de que ni siquiera podemos comenzar a contar sus bendiciones. Así de grande es el amor de Dios por nosotros. También experimentamos el amor de Dios en la forma que nos protege. Está a nuestro lado y nos mantiene seguros. Esta es su promesa.

Un vistazo rápido a las expresiones de su amor nos muestra que no hay motivo para quejarnos nunca más. En lugar de eso, que alabemos y agradezcamos a Dios por las grandes cosas que ha hecho.

Qué maravillosa es esta bendición de amor que nos une con Dios y unos con otros. ¡Que el amor de Dios esté con todos nosotros!

Oración:

Oh Dios, nuestro Padre celestial, guárdanos de la ingratitud y enséñanos el verdadero agradecimiento. Amén.

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