OBSTÁCULOS A LOS BENEFICIOS DE LA PAZ

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas.

– Hechos 3:19

El Señor quiere que disfrutemos de todas las cosas que él ha creado, como está escrito: «Dios […] nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos» (1 Timoteo 6:17). También es su voluntad que cada ser humano tenga la oportunidad de vivir en paz. Cuando él terminó de crear todas las cosas se las dio a Adán y Eva y también plantó el más hermoso jardín para que ellos pudieran comer de la gran variedad de frutas que allí había. De igual manera prometió nuevos cielos y nueva tierra para los creyentes, donde la paz, la alegría y el amor sean eternos, pues «Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor» (Apocalipsis 21:3-4).

Sin embargo, aunque Dios hizo mucho por hacer disponible la paz espiritual, todavía hay mucha gente que sufre pues sus vidas están llenas de preocupaciones, de estrés, de ansiedad, de frustración, de infelicidad. Sus vidas no están en equilibrio. Aunque cada vida es diferente, y por eso la desdicha afecta de diferente manera, existe un factor común a todos y cada uno de los casos de infelicidad, ansiedad, frustración, etc. Todos esos casos tienen una causa común. ¿Cuál es?: Las relaciones deterioradas. La preocupación, el estrés, la ansiedad, la frustración, la tristeza son el resultado de relaciones que han sido deterioradas, en uno o en más niveles: la relación con Dios, con uno mismo o con el prójimo.

La buena noticia respecto a las relaciones deterioradas es que pueden ser restauradas. Cuando nuestras relaciones deterioradas son restauradas se producen muchos buenos cambios. Poner nuestras vidas en equilibrio, saneando estas relaciones deterioradas, remueve la ansiedad, estrés, frustración, tristeza. Si queremos restaurar nuestras relaciones deterioradas, necesitamos comenzar desde el principio. Y eso significa enfrentarnos con la relación más importante y esencial de todas: nuestra relación con Dios. Jesucristo vino para restaurar nuestra relación con Dios. Él fue nuestro doble sustituto, al obedecer perfectamente la voluntad de Dios y al sufrir el castigo eterno en lugar de nosotros. Así derribó la pared que nos separaba de Dios. En gratitud, vamos a querer tener restaurada, nuestra relación con Dios, continuamente.

Oración:

Dios de Paz, bendíceme con tu paz de manera que mis relaciones sean restauradas y permanezcan así. Amén.