“Somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ‘Reconcíliense con Dios” (2 Corintios 5:20).

UNA NUEVA POSICIÓN EN EL MUNDO 

Una nueva vida en Cristo es uno de tantos privilegios, la mayoría de los cuales tiene que ver con la nueva relación que tenemos con Dios. Tenemos el perdón de pecados; tenemos el privilegio de orar como queridos hijos de Dios. Disfrutamos de la paz que tenemos con Dios, de su protección y de muchas otras bendiciones. Hoy aprendemos acerca de un privilegio que tiene que ver con la posición que tenemos con otras personas. Dios nos ha nombrado sus embajadores.

Los embajadores son personas que representan a su nación en otras partes del mundo. Reciben trato y honores especiales cuando hay buenas relaciones entre dos países, pero algunas veces tienen que soportar insultos y la ira cuando las relaciones entre su propio país y el otro no marchan bien. Es un cargo de responsabilidad e importancia. Un embajador es un oficial que es representante de los que lo envían, y debe tener mucho cuidado para que hable y actúe conforme al propósito para el cual lo envió su país.

Pablo fue tal embajador, como lo fueron todos los misioneros en el primer siglo de la iglesia. Cristo nombró a más de un embajador o representante en el mundo. La Biblia habla claramente de un sacerdocio que pertenece a todos los creyentes. Todos los cristianos son realmente representantes de Cristo en este mundo.

¿Cómo hablaremos y nos comportaremos como embajadores suyos? ¿Qué llamamiento hace Dios por medio de nosotros? ¿Cuál fue el llamamiento que Dios hizo mediante el apóstol Pablo? Reconcíliense con Dios. Ese es nuestro mensaje, y esa es nuestra misión como embajadores de Cristo, no importa dónde vivamos o a qué nos dedicamos. Somos los voceros de Cristo, sus embajadores.

¿Es arriesgado hablar a las personas acerca de la relación que tienen con Dios? Algunas veces, tal vez. Pero no sintamos lástima por nosotros mismos. Después de todo, no es nada más de lo que arriesga cualquier embajador, aun los que representan al gobierno terrenal. Nosotros representamos al Rey de reyes, y si alguien se molesta por el mensaje que damos, esa persona realmente está rechazando a Cristo y no a nosotros. Cualquiera que escuche a los embajadores de Cristo, escucha a Cristo. Cualquiera que rechace a los embajadores de Cristo y su mensaje, rechaza a Cristo.

Oración:

Jesús, nos sentimos débiles y sin ningún valor cuando consideramos el cargo que tenemos como tus embajadores. Llénanos de valor y fuerzas para ser fieles en hacer tu llamamiento a otros. Amén.

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