“En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas” (Salmo 23:2)

EL SEÑOR ES EL QUE ME SOSTIENE 

Imagínese a un pastor sacando a su rebaño del redil cada mañana y llevándolo a alimentarse y a beber. Las posibilidades no se ven muy prometedoras. Muchos de los campos se ven poco apetitosos. El tiempo es cálido y seco. El paisaje es desolador.

Sin embargo, las ovejas no parecen preocupadas. Conocen y confían en su pastor. Siempre las ha guiado a lugares escogidos por las laderas, donde abunda el pasto exuberante y el agua. Pasarán el día comiendo y bebiendo y relajándose.

En esta atractiva escena, tenemos una imagen encantadora del cuidado y del consuelo cariñoso que el Buen Pastor proporciona. Guía a sus ovejas a los pastos más verdes y a los arroyos más tranquilos, donde primero se dan un banquete y luego se relajan bajo su atenta mirada. Sus ovejas, los creyentes, pueden verdaderamente decir que no les falta nada. Cada uno, por cierto, debe confesar: “Mi pastor me sustenta con todo lo que necesito día a día. Me da comida y bebida, días de salud y horas de relajación. Me proporciona familia y amigos con quienes puedo compartir las alegrías de la vida. Por medio de la palabra y el sacramento, alimenta mi fe y me fortalece en cada tensión y carga”.

Qué reconfortante saber que este Pastor es mío, especialmente cuando el horizonte parece oscuro y sombrío, y el camino se ve deprimente y desesperanzador. No me dieron el aumento que necesitaba. Me despidieron. Mis ahorros están disminuyendo. La enfermedad ha invadido a mi familia. La muerte llegó a una persona cercana. Mi fe y mi esperanza parecen que no existen.

¡Cómo le gusta a Satanás tentarnos en tales casos para buscar respuestas en nosotros mismos! ¡Cuánto intenta hacer que cuestionemos la misericordia y el constante amor de nuestro Pastor!

La respuesta en tales ocasiones de duda y recelo es no vernos a nosotros mismos, sino al Pastor cuyo amor hemos experimentado diariamente. Grítele a Satanás: ¡“El Señor es mi pastor”! Luego descanse y relájese. El Señor abrirá la mano y proveerá todo lo que usted necesita.

Oración:

Buen Pastor, sigue en tu gracia y proporciona lo que mi alma necesita para que siga confiando solo en ti. Amén.

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