LAS SEÑALES DE TRÁFICO DE DIOS

Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. Salmo 119:105

Hace algunos años, el país donde vivo adoptó las señales de tráfico estandarizadas. Ahora por dondequiera que viajemos, vamos a encontrar las mismas señales dirigiendo nuestro camino. Incluso tenemos que aprenderlas de memoria para aprobar el examen para la licencia de conducir.

En su Palabra, Dios me ha dado las señales de tráfico para su carretera al cielo. La señal que hay en la rampa de acceso está claramente marcada y me lleva con seguridad a la autopista al cielo. Esa señal en la rampa, al igual que la autopista, tiene dos iniciales en ella: JC, que significa Jesucristo interestatal. Y es en verdad un camino libre, no hay peajes en él. Cada centímetro cuadrado de la carretera al cielo ha sido pagado por la muerte de Jesús. No hay señales de parada, no hay marcas de desvío, es un camino derecho que lleva directamente arriba, a la casa del Padre. Si me pierdo, no es por culpa del camino, sino porque yo pensé que sabía más y me desvié por un camino secundario que era solo un callejón sin salida.

Dios también me ha dado señales de tráfico en su Palabra, para mi viaje en esta tierra. La señal de separación de carril significa tener cuidado. Si sigo conduciendo por el carril del pecado, voy a terminar en la zanja. La señal de reducción de la velocidad me advierte que no avance en mis pecados, porque hay peligro más adelante. La señal intermitente significa que más adelante hay una intersección peligrosa, cuando permito que lo que yo quiero se cruce con lo que Dios quiere. Si ignoro esas señales, me expongo al peligro; ¿o, más bien debería decir, a eterno peligro para mi alma? Al igual que las señales de tráfico que una vez memoricé, necesito la Palabra de Dios con sus señales para mi camino en la vida y para mi viaje al cielo.

Oración:

Señor, te pido que me concedas aprender tu Palabra para que tenga un viaje seguro. Amén.