AMOR DELANTE DE LA SILLA DEL JUICIO

Pero aunque Herodes le hacía muchas preguntas, Jesús no respondía nada. Lucas 23:9

Nosotros no estamos acostumbrados a que Jesús estuviera en silencio. ¿No es este el mismo Jesús que fue a todas partes predicando El Evangelio? Sin embargo delante de la silla del juicio de Herodes, El Salvador permaneció en silencio.

Pedro nos dice por qué: “Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando sufría, no amenazaba, sino que remitía su causa al que juzga con justicia.” (1 Pedro 2:23). ¿Escuchó usted eso? El silencio de Jesús fue motivado por su amor. En lugar de devolver los ataque a sus enemigos, él no dijo nada. Su amor no le permitía a él herirlos a ellos. En lugar de responder a ellos con maldición, él estuvo en silencio. Su amor por su Padre no haría lo que su Padre declara que es malo. El amor motivó su silencio.

No solo Jesús estuvo en silencio porque él no peca sino también por causa de nuestros pecados. Isaías, alrededor de 700 años antes, escribió: “será llevado al matadero, como un cordero; y como oveja delante de sus trasquiladores se callará y no abrirá su boca.” (53:7). El Salvador estuvo allá sin decir nada, haciendo nada contra sus perseguidores, porque él estaba allá para pagar nuestros pecados. ¡Qué amor que dice todo acerca de él, mi precioso Salvador!

¿Y qué Palabras tiene él para mí? “Ve en paz”, el me dice cuando cada día yo arrastro mi carga de pecado delante de él. “Sumergido en las profundidades del mar”, el me consuela cuando esos “especiales” pecados frotan mi adolorida conciencia. De su silencio delante de Herodes vienen las palabras de su maravilloso amor por mí.

Oración:

Jesús, háblame siempre de tu amor salvador y has que mi corazón escuchando. Amén.