“Que… la comunión del Espíritu Santo [sea] con todos ustedes” (2 Corintios 13:14)

UNIDOS CON UNA BENDICIÓN DE COMUNIÓN 

Muchos de nosotros necesitamos de vez en cuando pasar algunos momentos a solas y de quietud para pensar o descansar. Pero después de que pasa algún tiempo, necesitamos estar de nuevo con los demás. Así nos ha creado Dios. Somos criaturas sociales. Necesitamos la compañía y el compañerismo, las relaciones vivas con los demás. Pero aún mayor es la necesidad de una relación viva con nuestro Padre celestial.

¿Cómo llegamos a tener esa relación con Dios? Llegamos a tener tal relación con Dios por medio de la comunión del Espíritu Santo. Pablo lo explica claramente en sus palabras finales a los corintios.

No conoceríamos nada acerca de la gracia de nuestro Señor Jesucristo o del amor de Dios si no fuera por la obra del Espíritu Santo. No podríamos creer en el Dios verdadero, quien se ha revelado a sí mismo como trino. En la Primera Carta a los Corintios, Pablo escribió: “Nadie puede llamar ‘Señor’ a Jesús, si no es por el Espíritu Santo” (12:3). El hecho de que tenemos fe en Dios es completamente obra del Espíritu. Él es quien nos ha llevado a la relación con Dios y nos ha unido con Dios.

A través de los medios de gracia, el evangelio en palabra y sacramento, el Espíritu Santo entró en nuestro corazón desesperado, indefenso y lleno de odio y nos acogió con el don de la fe. A través del agua del Bautismo, Dios limpió nuestros pecados y nos adoptó en su familia. En su palabra, Dios cuenta la historia de su amor cuando revela el camino de la salvación. Con el don del cuerpo y la sangre de Cristo en la Santa Cena, Dios nos asegura personalmente su perdón y nos da el deseo de seguirlo y de amarnos unos a otros. A través de esos medios de gracia, el Espíritu sigue guardándonos en comunión con Dios y permite que nuestra fe crezca.

Esta comunión especial sigue creciendo. Por medio de la fe, estamos unidos con todos los otros que el Espíritu Santo ha llamado y reunido en la familia de Dios, con todos los demás que saben que Jesús es su Salvador. Siempre que nos reunimos con otros que comparten la misma fe, gozamos de la unidad y la comunión que el Espíritu Santo ha creado.

Qué maravillosa bendición es este compañerismo que nos une con Dios y unos con otros. ¡Que la comunión del Espíritu Santo sea con todos nosotros!

Oración:

Oh Espíritu Santo, fortalece nuestra fe y esperanza, y aumenta nuestro amor y confianza en Dios. Amén.

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