UN NUEVO AÑO, PERO EL MISMO PERDÓN

“Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.” (Jeremías 31:34)

¿Qué puede hacer con esa mancha de agua en el techo de la cocina? Puede tratar de cubrirla con una pintura ordinaria, pero todavía será visible. O, comprar una pintura especial hecha para cubrir esas manchas, pero aun así seguirá viendo su borde desvanecido cada vez que mire el techo.

A veces actuamos como si Dios hiciera lo mismo con nuestros pecados; como si Jesús simplemente los hubiera cubierto y todavía estuvieran ahí. Fíjese en lo que dijo el misericordioso Señor: él hace más que solo cubrir nuestros pecados, él los elimina. Ni siquiera los recuerda; todos nuestros pecados se han ido, como si nunca hubieran existido. Así es, porque Dios envió a su Hijo a pagar nuestros pecados en la cruz del Calvario.

Gracias a Dios, no tuvimos que entrar en este nuevo año con las manchas de los pecados del año pasado pesando sobre nosotros; todos los pecados se han ido, todos están totalmente borrados por la preciosa sangre de nuestro Salvador. ¿Y los pecados de este nuevo año? Habrá muchos de ellos: viejos conocidos contra los que luchamos y en los que volvemos a caer; nuevos pecados con los que tropezamos porque nos acechan constantemente. ¿Qué vamos a hacer, qué podemos hacer, con esas deplorables manchas?

Lo mismo que hicimos el año pasado: llevárselas a Dios con lágrimas de arrepentimiento, y darle gracias cada día de este nuevo año porque perdona nuestros pecados y no se acuerda más de ellos.

Oración:

Te damos gracias, Señor, por tu perdón que sigue siendo nuevo para nosotros cada día. Amén.