LAS BENDICIONES ETERNAS

Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también en el Hijo y en el Padre. Ésta es la promesa que él nos dio: la vida eterna.

– 1 Juan 2:24

El año pasado los huracanes destruyeron muchos lugares. Muchos perdieron su hogar, sus lugares de trabajo, centros de estudio y esparcimiento. “Nada es para siempre” afirma un popular dicho. Dios quiere darnos bendiciones permanentes. Él, por los méritos de su Hijo, nos regaló la vida eterna. Sin embargo, en nuestra experiencia espiritual cotidiana, encontramos que nuestra carne, el mundo y el diablo conspiran para alejarnos del Señor y la vida eterna. Para mi carne, que continuamente rechaza la palabra de Dios, la vanagloria del mundo le resulta seductora y fascinante. Además, el diablo se ocupa en sembrar incredulidad por todo lado.

¿Qué hacer para no ser vencido por la incredulidad? «¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?» (Hebreos 2:3) El apóstol Juan nos ayuda diciendo: «Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también en el Hijo y en el Padre». Pero, ¿cómo puedo permanecer en la verdad del principio si mi viejo Adán es fácil presa del pecado? La respuesta es que nada puedo hacer por mi propio poder o capacidad para permanecer perfectamente en la verdad, pero Dios sí hizo algo al respecto. Nos dio el don de la fe (Efesios 2:8) y, cuando notamos que estamos débiles de fe, tenemos la seguridad de contar con un buen suministro de ella a través de los medios de gracia (el evangelio y los sacramentos) que el Señor instituyó para nuestro beneficio. No tenemos que esforzarnos por permanecer en la saludable verdad cristiana. Solo necesitamos ser alimentados con la Palabra de Dios siendo confrontados por la ley y confortados por el evangelio. Solamente la Palabra de Dios puede hacer que permanezcamos en la verdad oída desde el principio.

Oración:

Señor, te doy gracias porque me das el don de la fe a través de los medios de gracia. Te suplico me fortalezcas y guardes en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.