LA DIVINA TECLA DE BORRAR

La sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7)

Antes, solíamos utilizar el “líquido corrector” para cubrir los errores que cometíamos y volver a escribir sobre ellos; después vino la cinta de borrado que levantaba lo tecleado sobre la hoja para que pudiéramos hacer las correcciones. Ahora tenemos el computador con su tecla para borrar. ¡Cuán lejos hemos llegado!

El pecado no es simplemente un “error tipográfico” en la página de la vida, que podamos corregir; cada pensamiento, cada palabra y cada acto que se desvíe del buen camino ofende a Dios y nos hace merecedores de la muerte. Borrar el pecado de la memoria cubriéndolo con una cinta blanqueadora no funciona; a pesar de todo lo que intentemos, lo que ha sido impreso nos sigue atribulando. Tampoco es útil escribir sobre lo escrito por nuestros pecados. Todos esos intentos solo enlodan más los pecados, dejándolos claramente visibles delante del juez divino. Incluso si tuviéramos alguna tecla de borrar los pecados, seguirían estando en el archivo de basura, condenándonos delante de nuestro Dios.

Hay una sola manera para que el pecado se borre. De hecho, ya ha sido borrado: en el Calvario. Cuando su Hijo dijo: “Todo se ha cumplido”, Dios el Padre pulsó la tecla de eliminar en su computador celestial. La preciosa sangre de su Hijo pagó cada uno de los pecados de cada uno de los pecadores. Los pecados fueron completamente borrados, no escribió de nuevo sobre ellos ni los envió a algún tipo de archivo de basura. Cuando Dios me mira, ve una página limpia por la sangre de su Hijo. Los incrédulos irán al infierno, no porque la sangre de Jesús no los hubiera cubierto, sino porque rechazaron el pago que él hizo. Es algo en qué pensar la próxima vez que yo use la tecla de borrar del computador. Mejor aún, algo para que yo atesore en cada día de mi vida.

Oración:

Te pido, Señor Dios, que por tu gracia me ayudes a apreciar la preciosa sangre de Jesús. Amén..