¿QUÉ PASARÍA SI DIOS LLEVARA LA CUENTA?

Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, sería declarado inocente? Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido. Salmo 130:3,4

“Cada vez que te quejes, voy a poner una moneda de tus ganancias en este tarro”, le dijo la mamá. A los dos días, sus ganancias de la semana se habían desaparecido, y Jimmy se dio cuenta que se quejaba con mucha frecuencia.

¿Qué pasaría si Dios hiciera algo como eso con mis pecados? ¿Qué pasaría si él llevara la cuenta de cada uno de mis pensamientos sucios, de mis palabras hirientes y de mis actos descorteses? ¿Qué me quedaría? Más que perder la mesada semanal, me quedaría sin la bendita eternidad con él en el cielo. Tristemente, como Jimmy, con mucha frecuencia camino sin rumbo por la vida sin darme cuenta de cuántas veces peco cada día. Si pudiera ver el recipiente lleno con mis errores, tendría que clamar con el salmista: “»¿Cómo puedo estar delante de ti, oh Señor? ¡Estoy perdido!» ¿Dónde podría él encontrar un recipiente del tamaño suficiente para contener todos mis pecados?

Pero el salmista sigue, diciendo palabras que yo necesito escuchar: “en ti hay perdón”. Dios envió a su unigénito Hijo para dejar vacío el recipiente de mis pecados. Jesús llevó la multitud de mis pecados a la cruz del Calvario, sufrió el castigo del infierno por cada uno de ellos, y restauró mi mesada de vida eterna. Como resultado, puedo “temer” a mi misericordioso Dios, no retrocediendo en miedo, aterrizado y sin esperanza, sino dándole la alabanza que él merece por lo que por su amor ha hecho por mí. Gracias a Dios, él me acredita el pago que hizo Jesús, en lugar de registrar mis pecados, en contra de mí.

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Oración:

Te doy gracias, oh Señor, porque limpiaste mi expediente por medio del pago que hizo Jesús de todos mis pecados. Amén.