PRIORIDADES

[Jesús dijo:] Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.

– Marcos 3:35

El expositor de la conferencia colocó un frasco de cristal de boca ancha sobre la mesa. Luego introdujo piedras grandes hasta llenarlo. Entonces preguntó a los presentes: —¿Está lleno el frasco?

El grupo contestó afirmativamente al unísono. El expositor comenzó agregar primero grava y luego arena dentro el frasco hasta el tope preguntando: —¿Están seguros?

Con rostro sorprendido las cabezas de los presentes se movieron en señal de no. Nuevamente el expositor inquirió: —¿Está lleno el frasco?

En esta ocasión, la respuesta fue: —Sí.

El maestro agregó al frasco agua, hasta que alcanzó el borde. Entonces mirando al público preguntó: —¿Cuál es la enseñanza del frasco lleno de piedras, grava, arena y agua?

Uno de ellos respondió: —No importa cuán llena esté tu agenda, siempre hay espacio para una cosa más.

—No—respondió el maestro—La enseñanza es que si no metemos las piedras grandes en el frasco al principio, luego ya no habrá manera de hacerlo.

En el balance final de nuestra existencia también sucede lo mismo. Las prioridades deben ser tratadas primero. ¿Cuáles son las prioridades cristianas? La principal y más importante es Dios mismo. El Primer Mandamiento ordena precisamente eso. El Segundo pone de prioridad el nombre de Dios cuando manda no usarlo en vano. El Tercer Mandamiento exige apreciar la reunión de adoración.

Jesús diseñó la oración del Padrenuestro siguiendo esas mismas prioridades. En esta oración primero se reconoce que Dios está por encima de todo. Después se pide que su nombre sea tratado como santo y que se haga su voluntad y que venga su reino. Confieso que he fallado en mis prioridades. Al orar pido primero por mis deseos antes que la voluntad de Dios. Pienso primero en cómo gastaré mi dinero antes de apartar mi ofrenda. Por esto merezco toda la ira de Dios. Pero Jesucristo puso en primer lugar a Dios y las prioridades divinas y padeció el castigo por mi pecado siendo mi sustituto. En gratitud voy a querer poner en primer lugar las prioridades y valores del Reino.

Oración:

Señor, confieso que no puse en primer lugar tu voluntad. Gracias te doy por Jesucristo que sí lo hizo perfectamente en lugar mío. Te suplico que me concedas que tus prioridades sean también las mías. Amén.