NUNCA JAMÁS OLVIDE SU NOMBRE

Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra. Filipenses 2:9,10

Usted se sorprendería si supiera cuántas personas no saben quiénes son los cuatro presidentes tallados en la ladera de la montaña en el Monte Rushmore en Dakota del Sur, EEUU. De todos los presidentes, el artista escogió estos cuatro por lo que habían hecho por su país.

Si yo tuviera que recordar un solo nombre, ¿de quién sería ese nombre? Pablo nos lo dice con claridad; dice: “Jesús”. En efecto, él dice que el nombre de Jesús está sobre todo nombre, incluso sobre los nombres de esos cuatro presidentes. Pablo afirma además que toda rodilla se debe doblar delante de Jesús por lo que él ha hecho. ¿Qué fue lo que hizo Jesús? Con la expresión por eso, Pablo me lleva de regreso a la eternidad: me muestra al mismo Hijo de Dios que en amor le dice sí al plan del Padre para rescatar a un mundo perdido. Luego, Pablo me lleva a Belén para recordarme cómo el Hijo de Dios fue envuelto en mi carne, cargado con mis pecados, y enviado a las profundidades del infierno, para lleva a cabo ese plan. Por la obra del Hijo de Dios, yo puedo ser hijo de Dios y vivir con él por siempre. El Hijo de Dios estuvo dispuesto a bajar a tan gran profundidad para elevarme a mí a la altura de su cielo.

Los nombres de esos cuatro presidentes son: George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt; fueron grandes hombres por lo que hicieron por su país. Puedo olvidar sus nombres, pero nunca me atreveré a olvidar el nombre de Jesús. Su nombre es sobre todo nombre. Él es mi único Salvador.

Oración:

Señor Dios, te pido que, por tu misericordia, escribas mi nombre junto al nombre de tu Hijo en tu libro de la vida. Amén.