“Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti” (Juan 17:21)

JESÚS RUEGA POR LA UNIDAD

¿No es una vergüenza que haya tantas iglesias diferentes en el mundo? Únicamente en nuestro país, hay cientos de denominaciones. A veces muchas de ellas parecen luchar más entre sí que en contra de la incredulidad del mundo. ¿Es esta la voluntad de nuestro Dios?

De ninguna manera. Jesús quiere la unidad; ruega por ella. ¿Cuál es la base de esta unidad que él desea? Es la palabra de Dios. Antes de que Jesús ascendiera al cielo, dijo a sus discípulos: “Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado” (Mateo 28:19,20). Jesús explica claramente que debemos enseñar y obedecer cada palabra que nos ha dado a fin de hacer discípulos.

Lamentablemente, en este mundo pecador, muchos se rebelan contra la palabra de Cristo. Algunos, por ejemplo, no bautizan a sus niños porque afirman que Dios no espera que los niños crean algo que no pueden comprender. Otros dicen que Jesús no está presente con su cuerpo y su sangre en la Santa Cena porque no es razonable, a pesar de que Jesús dice: “Esto es mi cuerpo… esto es mi sangre” (Mateo 26:26,28).

El Señor quiere que estemos unidos en su palabra. El gran modelo perfecto para la unidad que da es el del Dios trino. El Padre y el Hijo y el Espíritu Santo son uno en naturaleza, esencia, operación y misión.

El Señor quiere que siempre nos esforcemos hacia esa unidad perfecta. Es verdad que aun la chispa más pequeña de fe nos une a Dios y nos une a su iglesia. Sin embargo, esto es solo el comienzo. Por medio del poder del Espíritu, procuramos someter cada uno de nuestros pensamientos, cada una de nuestras palabras y obras a la palabra de Dios. El conocimiento y el ámbito y el poder de nuestra fe es crecer. A medida que crecemos en la fe y el conocimiento, la unidad que tenemos con Dios y con Cristo y la unidad que tenemos los unos con los otros se hace cada vez más como Jesús quiere que sea.

Jesús ruega para que a medida que la palabra se difunda, pueda haber unidad, que la gente pueda creer la palabra no adulterada y pueda ser salva por medio de las buenas noticias del perdón y la salvación eterna.

Oración:

Señor de la iglesia, permite que todos los miembros de tu iglesia estén plenamente unidos en la fe, el amor y el servicio a ti. Amén.

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