EN LA CASA DEL PADRE

En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar.

—Juan 14:2-3, La Biblia Dios habla hoy – DHH

En muchos países de habla hispana hoy habrá una conmemoración en memoria de quienes han partido hacia la eternidad. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha querido recordar a quienes fueron parte de su entorno y que ahora ya no están pues fallecieron. Las costumbres varían de un lugar a otro pero el elemento común es la esperanza de poder reencontrarse con ellos. Lastimosamente no en todos los casos será así. ¿Por qué? Porque en la eternidad hay dos destinos diferentes.

Jesucristo enseñó que, después de morir, a los seres humanos les corresponde ir al cielo o al infierno, la vida eterna o el castigo eterno (Mateo 25:46; Juan 5:29). Puesto que hemos nacido pecadores, por causa del pecado de Adán, somos merecedores de toda la ira de Dios y del castigo eterno. Tal como la cadena más fuerte se rompe si tiene un solo eslabón débil, así basta un solo error para ser imperfecto (Santiago 2:10-13; Romanos 5:18; Salmo 51:5). Pero Cristo vino para salvarnos. Él obedeció perfectamente toda la voluntad de Dios en lugar de nosotros y pagó por nuestros pecados sufriendo toda la ira de Dios como sustituto nuestro. Dios nos atribuye los méritos de su Hijo el día que recibimos el bautismo «para perdón de pecados» (Hechos 2:37-38) Esa promesa es reafirmada en la Cena del Señor que instituyó Cristo «para el perdón de pecados» (Mateo 26:28). Puesto que Dios tuvo misericordia de mí cuando estaba condenado por la eternidad al infierno, en gratitud voy a querer ser misericordioso con los demás, anunciándoles las buenas noticias de salvación.

Oración:

Amado Padre celestial, por tu sola gracia enviaste a tu Hijo Jesucristo para que, siendo él mi doble sustituto, me salve de la condenación eterna. En gratitud a tu gran amor quiero servirte. Por eso te suplico, concédeme que, oportuna y valerosamente, pueda yo comunicar las buenas noticias de salvación. Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.