“Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo”. (Hechos 10:36)

JESÚS NOS TRAE PAZ CON DIOS

No es fácil hacer las paces. Por eso, es tan maravilloso lo que Pedro dijo a Cornelio en nuestra lectura de las Escrituras. ¡Dios ha hecho las paces entre Dios y nosotros! Pero ¿cuándo estábamos en guerra contra Dios? Nacimos haciendo la guerra contra Dios. Por naturaleza odiamos a Dios y lo atacamos al no hacer lo que quiere que hagamos; sin embargo, no podemos derrotar a Dios. Si hubiéramos permanecido en guerra con Dios, hubiéramos esperado una derrota eterna en el infierno.

Nuestra única esperanza fue buscar la paz con Dios, ¿pero quién ocasionaría esta paz? Desde luego, nosotros no podríamos producir esta paz por nosotros mismos. Afortunadamente, Dios hizo las paces con nosotros por medio de su Hijo Jesús. Dios decidió que Jesús sería ese pacificador. Jesús llevó sobre él mismo todo nuestro odio hacia Dios. Pagó por todos nuestros pecados cuando sufrió y murió en la cruz. Entonces, al resucitar de entre los muertos, declaró que todo estaba bien entre Dios y la humanidad. La guerra había terminado y la humanidad fue perdonada.

Ahora que Cristo ha obrado la paz entre Dios y nosotros, ya no somos enemigos de Dios. Somos amigos de Dios, e incluso somos miembros de su familia. Ésas sí son buenas noticias.

Oración:

Señor Jesús, guíanos a estar siempre agradecidos por la paz que tú nos has dado. Amén.

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