SIENDO FIELES A LA MISIÓN

Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere además de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.

– 1 Corintios 4:1-2 (Nueva Biblia de los Hispanos)

¿Es usted fiel con La Gran Comisión? No se puede ser fiel a una misión sin la buena disposición y la capacidad de ser fieles. Ser fiel implica conocer los propósitos de la misión, su estrategia general, lo que me corresponde hacer para no perjudicar su avance y cómo contribuir al éxito de la misión.

Cristo ya hizo todo lo necesario para la salvación del mundo. También, asignó a sus seguidores «La Gran Comisión» de llevar esa salvación a la humanidad entera. Pero esta tarea no es simplemente decir lo que Cristo hizo a favor de todos. La humanidad entera heredó la naturaleza pecadora del Adán Caído. Por eso, rechaza todo lo que tiene que ver con el Dios de la Biblia. En pocas palabras, la humanidad carece de fe (Romanos 8:7; 1 Corintios 2:14). Por tanto, la esencia de La Gran Comisión es la de llevar el don de la fe salvadora a cada ser humano. No podemos crear fe en nadie por nuestra propia habilidad, pero sí podemos llevar el evangelio. El evangelio tiene el poder de crear fe aún en el corazón más duro (Hebreos 4:12; Romanos 1:16; 10:17).

La predicación es una manera que Dios usa para crear fe. Pero, puesto que el evangelio anunciado en el Bautismo y la Cena del Señor para dar el perdón de pecados puede crear y fortalecer la fe, queremos tener cuidado en no impedir innecesariamente a nadie ambas cosas. Los primeros creyentes evitaban retrasar la administración del bautismo. Hay muchos ejemplos de familias enteras que fueron bautizadas (incluidos niños y bebés) el mismo día que les predicaron (Hechos 16:14, 32-33; 18:8). Sin embargo no falta quien elige demorar el bautismo de sus hijos hasta que sean capaces de decidir por sí mismos. Pero Cristo mandó bautizar a todas las naciones, eso significa todas las personas. Él no discriminó a los bebés ni a los niños pequeños. Por el contrario, Cristo reprende al que se opone que un niño venga a él (Mateo 19:14). Cristo ganó el perdón no solo para quienes «han llegado a la edad de la razón» sino también para quienes todavía no llegaron. La razón no capacita a nadie para ser creyente, mas bien la fe es la confianza simple en las promesas de Dios. Cristo alabó la fe de niños y bebés que confiaron en él sin haber llegado a una «edad de razón».

Confiando en el poder del evangelio para crear fe, llevemos las buenas noticias a todos.

Oración:

Señor, somos infieles a la misión al ayudar a demorar el bautismo de un recién nacido. Por esto merecemos tu ira eterna. Pero tú, siendo nuestro doble sustituto, nos salvaste gratuitamente del castigo eterno. En gratitud queremos no impedir a los niños ser bautizados, sino mas bien queremos ser administradores fieles del evangelio. Ayúdanos a lograrlo. Amén.