¿DÓNDE ESTÁ SU ESPERANZA?

Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva. 1 Pedro 1:3

Esperanza es solo una palabra que no es muy larga, de nueve letras, pero juega un papel de enorme importancia. Desafortunadamente, para muchos, la esperanza es una palabra ambigua, una ilusión que rara vez se materializa. Pero, para el cristiano, la esperanza es una palabra resistente a toda prueba, que representa algo completamente seguro. Es la ventana a través de la cual puedo mirar el corazón amoroso de Dios y ver todas sus promesas plenamente cumplidas. Por eso, Pedro dice que es “una esperanza viva”, porque está basada en las promesas seguras de Dios, y nunca me decepcionará.

¿Cuál es el contenido de la esperanza del cristiano? Es todo lo que Dios me promete en Cristo Jesús. Su perdón que cubre todos mis pecados; su poder para ayudarme en la lucha contra las tentaciones; su consuelo para ayudarme a secar mis lágrimas. Y, de manera especial, su cielo como mi hogar. Todo eso, y mucho más, es lo que me promete.

¿Dónde está mi seguridad de que esa esperanza es inquebrantable? “La resurrección de Jesucristo de entre los muertos”, me recuerda Pedro. La resurrección de Jesús es el corazón del evangelio; sin ella, yo no tendría ninguna esperanza espiritual. Sin ella, mis pecados seguirían colgando de mi cuello como vigas de acero deformadas; sin ella, mi vida sería solo una marcha incesante a la prisión en las celdas del infierno; sin la resurrección de Jesús, mi tumba sería una prisión oscura y húmeda que me encerraría. La resurrección de Cristo es la prueba positiva de que todo lo que Dios ha prometido es verdad. No sorprende que el Nuevo Testamento le dedique tanto espacio a la resurrección de Cristo. Es ahí donde tiene su base la verdadera esperanza.

Oración:

Señor, cada día llévame de nuevo a la resurrección de Cristo como prueba de todas tus promesas. Amén.