(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Samuel 16, Lucas 24:29–35)

NOS SALVÓ MEDIANTE EL LAVAMIENTO DE LA REGENERACIÓN

Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo

—Tito 3:4–5

Es innegable que este año 2020 la gente de todo el planeta ha tomado en serio el estar lavados. Se practican protocolos para el lavado de las manos, de todo el cuerpo y de las prendas de vestir. Aunque la importancia del lavado ha sido tomada en cuenta a lo largo de los siglos, es en este último año el destaca por una mayor conciencia en vista del peligro que asecha. En el texto de la meditación de hoy, Pablo nos habla del lavamiento de la regeneración mediante el cual fuimos salvos ¿Qué significa esto? ¿Cuándo fuimos lavados?

El agua es el elemento más relacionado al lavamiento. En la Biblia el agua ilustra el poder de la palabra de Dios. Isaías nos dice que así como el agua de la lluvia que desciende de lo alto y no retorna allá hasta haber cumplido la misión de ayudar a la fructificación de la vida, del mismo modo, la Palabra de Dios que él envía no retorna sin haber obrado primero. La obra de la Palabra de Dios se parece a la del agua en que limpia y lleva vida. Estas dos ideas convergen en el texto de hoy. Jesucristo habló del agua de la regeneración o nuevo nacimiento en una conversación que tuvo con Nicodemo. Cristo le explicó a Nicodemo que nadie puede ver el reino de Dios a menos que nazca de nuevo y que ese nacimiento es nacer, no de los padres humanos, sino del agua y del Espíritu. Santiago nos dice que Dios «Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.» (Santiago 1:18 cf. Juan 3:3–6; Isaías 55:10,11). El lavamiento de la regeneración o nuevo nacimiento no es otra cosa que el sacramento del bautismo creando fe y dando vida nueva gratuitamente por gracia mediante la fe. ¿Puede el agua realizar tal milagro? «No es el agua la que hace estas cosas, sino la Palabra de Dios que está en y con el agua y la fe que confía en esta palabra usada con el agua. Porque sin la Palabra de Dios el agua es simple agua y no bautismo. Pero con esta Palabra de Dios es bautismo; es decir, un agua llena de gracia y de vida y un lavamiento de regeneración por medio del Espíritu Santo.» (Martín Lutero). En gratitud a la redención pagada por Cristo con su preciosa sangre e impartida a nosotros en el bautismo vamos a querer andar en novedad de vida.

Oración:

Señor, gracias porque por tus méritos me has permitido entrar en tu reposo. Me has iluminado con la luz de tu evangelio y me has dado vida nueva de tal manera que la luz de tu amor ya brilla en medio de mis tinieblas. Te suplico siempre brilles en mí. Brilla en mí reflejando la luz del Padre, tu glorioso evangelio de amor. Gracias a ti, he sido lavado y tengo vida nueva. Amén.

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