SIN PECADO EN SU PERSONA

¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creen? Juan 8:46 

¿A quién le podemos creer en estos días? Hemos aprendido a tomar las palabras de los vendedores, de los políticos y todos los demás con “un poco de cautela”. Cuanto más nos tratan de convencer diciendo “créame,” más nos apartamos de ellos. Gracias a Dios, hay una Persona en la que podemos creer totalmente. Podemos creer completamente en lo que él nos dice.

Los fariseos no creyeron. En lugar de confiar en él, trataron de ponerle trampas, porque si podían desacreditar su persona, también podrían desacreditar automáticamente sus enseñanzas. Por eso Jesús los retó, no solo a acusarlo de pecado sino a que probaran su acusación. Era irónico: Jesús no solo era el único que no tuvo pecado, sino que su misión en la tierra era librarlos a ellos de sus pecados pagándolos por completo.

¿Por qué necesito yo un Jesús sin pecado? Porque un Jesús sin pecado es el que nunca dice una mentira ni deforma la verdad. Cuando él dice que nunca me va a abandonar ni me va a olvidar, puedo tomar eso como verdad absoluta. Cuando él me dice que mis pecados han sido hundidos en las profundidades del mar, esa promesa es tan segura como los cielos de arriba. Cuando él dice que irá conmigo a través del valle de sombra de muerte, él va a estar ahí. Cuando dice que algún día voy a estar al lado de su trono en el cielo, ahí voy a estar, porque así lo dice mi Jesús sin pecado. Jesús dice: “créame.” Es una enorme necedad no hacerlo.

Oración:

Sí, Señor, yo creo, por tu gracia y por la obra del Espíritu. Ayúdame siempre a creer. Amén.