JESUCRISTO, NUESTRA GARANTÍA DE VIDA ETERNA

Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte. Y cuando mi piel haya sido destruida, todavía veré a Dios con mis propios ojos. Yo mismo espero verlo; espero ser yo quien lo vea, y no otro. ¡Este anhelo me consume las entrañas!

– Job 19:25-27

Para muchos de nosotros es asombroso que Job, un personaje del Antiguo Testamento hable tan claramente del Redentor, de su resurrección y de la convicción que tenía de ver a Dios «con sus propios ojos» aun después de que su carne haya sido destruida. Usualmente pensamos que creer en Cristo es algo que sucede solo desde el Nuevo Testamento. Pero en realidad la fe en Cristo como Redentor no comienza hace dos mil años. La Biblia nos dice que Moisés, por la fe, consideró «por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón» (Hebreos 11:26). Sí, los creyentes del Antiguo Testamento confiaban en Cristo, el Mesías y sabían que «El justo por la fe vivirá» (Habacuc 2:4) esperando la venida del Redentor. Job es uno de ellos.

Nosotros, que gozamos del privilegio de saber que nuestra redención ya fue efectuada. También podemos confiar, como Job, y creer que resucitaremos para ver a Dios «con nuestros propios ojos» y confesar esta convicción como lo dice el Credo Apostólico: «Creo en […] la resurrección de la carne y la vida perdurable.» ¿Por qué?

Primero, porque Jesucristo lo promete y asegura: «Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final» (Juan 6:38-40).

Segundo, porque Dios resucitó a Jesucristo como garantía de nuestra resurrección: «Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir» (1 Corintios 15:20-22).

Cristo resucitado no solo es la garantía de la resurrección. Cristo es la resurrección como él mismo lo dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera» (Juan 11:25).

Oración:

Señor Jesucristo, te suplico que me guardes en la verdadera fe para la vida eterna, mientras aguardo tu segunda venida y la resurrección. Amén.