NO CREAN

Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.

– 1 Juan 4:1

Renato Descartes comenzó a dudar de todo. Dudó de lo que veía objetando que quizá podía ser su imaginación. Dudó tanto de todo que finalmente concluyó que «era indudable que dudaba». A su práctica de dudar se le llamó «Duda Metódica» al tratarse de un método con el cual podría averiguarse la verdad. Muchos aplicaron tal método a las cosas espirituales. Pusieron en duda que la Biblia sea la Palabra de Dios, que Jesucristo haya existido, que necesitemos salvación, etc. El triste resultado fue que, al dudar, algunos perdieron la fe y la salvación.

La Biblia dice «El ingenuo cree todo lo que le dicen; el prudente se fija por dónde va» (Proverbios 14:15). Eso significa que dudar en sí no es malo, especialmente cuando sabemos que puede haber engaño en determinada situación. Jesucristo nos advirtió que se levantarían falsos siervos de Dios que, para engañar a muchos harían señales impresionantes y milagros prodigiosos (Mateo 24:11). Por esto el apóstol Juan manda no creer a todo aquél que pretende hablar el mensaje de Dios, sino examinar si tales palabras tienen el respaldo divino. Según la Biblia hay:

· Falsos apóstoles (2 Corintios 11:13)

· Falsos profetas (Mateo 7:15; 24:11; 1 Juan 4:1)

· Falsos maestros (2 Pedro 2:1)

· Falsos hermanos (2 Corintios 11:26; Gálatas 2:4)

· Falsos ungidos (Mateo 24:24)

El Señor Jesucristo nos enseñó cómo identificarlos para no ser víctimas de su engaño cuando dijo: «por sus frutos los conocerán» (Mateo 7:20). El fruto de estos falsos es su doctrina. Todo el que enseña que el ser humano tiene algún mérito en su salvación es partícipe con los falsos (2 Juan 9-11; Gálatas 1:8). Recibir, escuchar, y creer en los falsos y su falsa enseñanza son pecados contra los tres primeros mandamientos (1 Timoteo 4:1). La ira de Dios está contra estos pecados (2 Pedro 2.18-20).

Jesucristo venció perfectamente la tentación de ser seducido por la falsa enseñanza (Mateo 4:1-7) en sustitución de nosotros y dio su vida, en lugar nuestro, para padecer la ira de Dios que viene por estos pecados. En gratitud, vamos a querer conocer bien la verdadera doctrina para guardarnos de las falsas enseñanzas y de los que la traen. También vamos a querer luchar y defender «la enseñanza que Dios ha dado para siempre a su pueblo elegido» (Judas 3).

Oración:

Espíritu Santo, te doy gracias porque en la Biblia me guías a toda verdad para librarme del error. Te suplico, me guardes en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.