SEÑALES ESPIRITUALES: LA CIRCUNSICIÓN, SEÑAL DE PAZ CON DIOS

Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia.

– Romanos 4:11-12

Dios usó la circuncisión como el sello por el cual atestigua la fe de la persona circuncidada. Los padres hebreos circuncidaban a sus hijos a los ocho días de nacidos para señalar que eran justos por la fe y no por las obras. Algunas personas yerran pensando que la gente del Antiguo Testamento se salvaba por cumplir la ley moral. Pero la Biblia enseña que la salvación es solo por la fe tanto entonces como ahora: «el justo por la fe vivirá» (Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Hebreos 11). La circuncisión era una señal y como tal señalaba una realidad: la justicia por la fe sin obras.

Sin embargo, los líderes judíos, torciendo las Escrituras, hicieron de la circuncisión una obra para merecer la salvación. Lucas nos narra cómo trataron de introducir su falsa enseñanza entre los creyentes: «Algunos que habían llegado de Judea a Antioquía se pusieron a enseñar a los hermanos: “A menos que ustedes se circunciden, conforme a la tradición de Moisés, no pueden ser salvos”.» y añade, «intervinieron algunos creyentes que pertenecían a la secta de los fariseos y afirmaron: —Es necesario circuncidar a los gentiles y exigirles que obedezcan la ley de Moisés» (Hechos 15:1,5).

Con su veneno los fariseos contaminaron algunas iglesias en Galacia. Por esto el apóstol Pablo les escribió una carta para amonestarles que no se dejen engañar y a permanezcan firmes creyendo en la salvación por la sola fe sin obras. Les dijo: «Sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo por cumplir la ley. […] Escúchenme. Yo, Pablo, les digo que si ustedes se someten al rito de la circuncisión, Cristo no les servirá de nada» (Gálatas 2:16; 5:2).

Pasa lo mismo entre nosotros que vivimos dos mil años después. Cristo dio el bautismo y la Santa Cena para ofrecernos el perdón de pecados gratuito, pero hay quienes los tuercen en requisitos que el hombre tiene que cumplir como buenas obras para ganar ese perdón. Incluso oí decir que el bautismo es el primer acto de obediencia del cristiano; eso no es bíblico. Cambiar el significado de los sellos de Dios es pecado contra su Palabra. Dios en su ira condena este pecado (2 Pedro 3:16).

Oración:

Señor, gracias que Jesucristo conservó y difundió el verdadero mensaje y uso de tus señales en lugar de nosotros y sufrió el castigo que merecemos por este nuestro pecado. En gratitud queremos apreciar y conservar tu mensaje. Amén.