“¡Somos su pueblo. ¡Somos las ovejas de su prado!” (Salmo 100:3)

¡ALABE AL SEÑOR QUE NOS SALVÓ!

Jesús es nuestro Señor; también es nuestro Buen Pastor. En la actualidad hay muchos pastores, pero Jesús es el Buen Pastor. Un pastor es buen pastor si está dispuesto a hacer todo lo posible para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ovejas. Jesús el Buen Pastor dio su vida por sus ovejas. Sufrió y murió para que todo el que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Ahora corre la noticia: “¡Sus pecados son perdonados! Vengan al prado donde el Buen Pastor está a cargo”. Todos se han extraviado del prado y tienen una gran necesidad. Eran ovejas sin pastor. Estaban atrapadas en la maleza del pecado y de la vergüenza. Se quebraron las piernas en el suelo pedregoso de la rebelión. No tenían esperanza; estaban a punto de morir. Pero el Buen Pastor fue a buscarlas. También envió a pastores subalternos que ayudaran a recogerlas. Despacio, una por una, cada oveja perdida y moribunda fue llevada al prado del perdón, de la vida y de la salvación. Aquí hay esperanza y consuelo para todos. Aquí hay un renacimiento y recuperación en el agua de la palabra de Dios, en las buenas nuevas de su liberación y del perdón completo.

Usted fue bautizado en el nombre de Cristo; pertenece a su rebaño. Se llama la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos. El Espíritu Santo reparte tantos dones a su comunidad de creyentes que es imposible contarlos. Da un don especial a cada creyente y lo anima a usarlo. Así encontramos a buenos técnicos, a buen personal que sirve, a buenos administradores, a buenos maestros, a buenos pastores. El Espíritu Santo alimenta a su rebaño con la palabra de Dios. Nos alimenta con el cuerpo y la sangre de Cristo en la Santa Cena. De esta manera, conduce a su rebaño a confesar sus pecados, a creer la palabra de perdón, y los fortalece nuevamente para que usen sus dones para la gloria de Dios.

Nadie robará a estas ovejas del Buen Pastor. El Espíritu Santo las guardará con Jesucristo en la verdadera fe. Usted cree en Cristo; es una de sus ovejas. Ha heredado la vida eterna. Nada podrá separarlo del Buen Pastor, de su rebaño y de la esperanza de la vida eterna que cada oveja tiene. ¡Alabe al Señor que lo ha salvado!¡Dé al Señor el honor y la gloria! ¡Haga que su nombre sea grandioso en todo el mundo!

Oración:

Señor Jesucristo, tú nos has llevado a tu rebaño. Fortalece nuestra fe para que siempre escuchemos tu voz y jamás sucumbamos ante la labia de Satanás. Nuestra esperanza está en ti. Guárdanos en la verdadera fe hasta que estemos en el cielo delante del Padre para cantarle alabanzas para siempre. Amén.