JEHOVÁ RUGIRÁ

Jehová rugirá desde Sión, dará su voz desde Jerusalén, los campos de los pastores se enlutarán y se secará la cumbre del Carmelo.

—Amós 1:2, RV95

Sonríe, ¡Dios te ama! Tiene una bendición para ti. Él quiere llenar tus bolsillos con mucho dinero y cumplir tus más anhelados sueños. ¡Cree solamente!

Las palabras del párrafo precedente reflejan la esencia del mensaje que hoy muchas iglesias y predicadores proclaman. Es un mensaje muy popular, pues la gente no quiere oír acerca de lo malo que es el pecado, del juicio final, de la condenación eterna, ni del infierno. Quieren predicadores entrenados para presentar sermones populares, amenos y hasta divertidos.

Cuando Amós fue llamado para anunciar el mensaje de Dios, él no tenía formación académica. Como los apóstoles de Jesús, Amós no es un vocero del Señor por elección propia ni por su preparación. No es sacerdote, tampoco ha estudiado a los pies de un profeta con más experiencia que él (7:14). Amós era cuidador de los rebaños que pastan en las áridas colinas cerca de Tecoa. Al escoger a un pastor para llevar su mensaje al reino del norte, Jehová pone en claro que el poder de la palabra del profeta no es un asunto de dones personales ni de habilidad para la apologética, ni oratoria, pues el poder yace en las palabras mismas, porque son palabras de Dios. También hoy Dios escoge a sus voceros de diferentes antecedentes y ocupaciones. Los pastores y maestros cristianos, crecen en los hogares de agricultores, oficinistas, obreros de fábrica. Jehová ni siquiera requiere que los que hablan su palabra tengan preparación profesional. Hoy día la iglesia prepara cuidadosamente a sus trabajadores de tiempo completo, pero la Palabra hablada por laicos cristianos obra con el mismo poder de Dios en el corazón de los que la oyen.

En esa confianza el creyente no quiere esconder el rugido del Señor. No quiere engañar al pecador impenitente diciéndole: «Dios te ama». Por amor a él, quiere decirle la verdad aunque duela: «Tu impenitencia enoja a Dios y por eso mereces toda su ira». Eso es lo hicieron Jesucristo y Juan el Bautista: confrontaron al impenitente con su pecado. Pero cuando el impenitente desesperado reconocía que merecía toda la ira de Dios, entonces ellos le anunciaban la buena noticia: Cristo obedeció perfectamente en lugar nuestro y pagó con su vida el castigo que todos nosotros merecemos. Hoy más que nunca la gente necesita escuchar estas verdades. Nosotros en gratitud vamos a querer darlas a conocer.

Oración:

Señor, por el poder del evangelio en los medios de gracia, concédeme que en gratitud a tu amor quiera ser fiel administrador de tu palabra y que así lo sea.  Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.