UNIDOS EN CRISTO

Jesús […] oró así: «Padre, […] No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. […] Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí».

– Juan 17: 1, 21,23

Cada vez que hay una noticia que atenta contra los valores cristianos y la fe es usual escuchar un comentario similar a este: «Todos los cristianos deberíamos juntarnos para demostrar nuestra unidad luchando contra este problema». Por eso no sorprende que líderes y seguidores de diferentes religiones aparezcan unidos en protestas contra el aborto o la injusticia, o en oraciones públicas conjuntas clamando por la paz mundial, etc., a veces se usan lemas basados en las palabras de esta oración que Jesucristo hizo antes de ser arrestado.

¿Pide Jesús en esta oración la unión de las religiones? Es obvio que no. Él pide al Padre que sus discípulos sean uno. Cuando las iglesias se unen para mostrar que están unidas, pero cada una de ellas sigue enseñando diferente doctrina que la otra, no están alcanzando la unidad aunque oren y canten juntas. No están unidas por la verdad sino por el error. ¿Quiere Jesús esa clase de uniones? ¡No! Dios no quiere que estemos unidos espiritualmente con personas que dicen ser cristianos pero están cómodos con su pecado o siguen la falsa doctrina. El Espíritu Santo por mano del apóstol Pablo nos dice: «Lo bueno no tiene nada que ver con lo malo. Tampoco pueden estar juntas la luz y la oscuridad. […] El que es seguidor de Cristo no llama hermano al que no lo es» (2 Corintios 6:14-15, TLA). «Quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer» (1 Corintios 5:11). «Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos» (Romanos 16:17).

Jesús pedía que sus discípulos estén unidos en una sola doctrina. Por eso está escrito: «Él mismo constituyó […] pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe […] Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza» (Efesios 4:11-14). Aunque hemos fallado en guardar la unidad de la fe perfectamente, Cristo sí lo hizo. Él, nuestro doble sustituto, obedeció perfectamente cuando enseñó la verdad y no se unió con quienes enseñaban falsa doctrina. En gratitud nosotros queremos hacer lo mismo.

Oración:

Señor, concédeme vivir unido a cristianos que conocen y enseñan la verdadera doctrina y ayúdame a separarme de los que la falsifican. Amén.