DEFINITIVAMENTE DIFERENTE

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios. . . No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Romanos 12:1,2

Si pudiera hablar con esos jóvenes creyentes que están siendo confirmados o que se están graduando durante estas semanas, ¿qué les diría? ¿Me uniría con el apóstol Pablo para exhortarlos a que sean definitivamente diferente?

Es muy difícil ser diferente. Todo el mundo quiere ser parte de la multitud “in”. Cuando Pablo dice: “No se amolden al mundo actual,” él tiene en mente mucho más que la ropa de marca y la cultura pop. Se refiere a mi vida como hijo de Dios. Para mí, la vida me lleva al cielo, y no es solo para ser vivida aquí en la tierra. Mis talentos son para servir a Cristo, no solo para ganarme la vida. Los mandamientos de Dios son directrices para llevar una vida de paz, no son normas de policía para acosarme o encerrarme en una cárcel. Como hijo de Dios, soy diferente y mi Señor espera que lo demuestre, por difícil que eso pueda ser.

Con una breve frase, Pablo indica la motivación: “les ruego,” dice, “tomando en cuenta la misericordia de Dios.” Esa frase me lleva a Belén, donde veo el corazón amoroso de Dios latiendo en el pecho de su Hijo. Después, me lleva al Calvario, donde veo el amoroso corazón cesando de latir por causa de mis pecados. Después me dirige a la Palabra, a la fuente bautismal, al altar de la comunión. En estos medios su amoroso corazón me invita a acercarme y me da fe para responder. Y finalmente me señala el cielo, donde estaré muy cerca de su amoroso corazón para siempre. Solo su amor redentor puede hacerme querer ser definitivamente diferente.

Oración:

Señor, lléname con tu precioso amor en Cristo, para que me des el poder para vivir como hijo tuyo. Amén.