(Lectura de la Biblia en tres años: Marcos 15:21–47)

¡HE AQUÍ LA PIEDRA!

Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera.

— Zacarías 3:9-10, Reina-Valera 1960

¿Sabe usted qué es un «ecce homo»? En el mundo del arte «ecce homo» es una obra artística (pintura, escultura, etcétera) que representa la escena en la que Pilato presenta a Jesucristo coronado de espinas después de haberlo hecho azotar. La expresión latina «ecce homo» significa «¡He aquí el hombre!» que son las palabras que Pilato usó para que la multitud vea a Cristo ya azotado. Dios usa una similar expresión para llamar la atención de Josué a lo que le va a mostrar: ¡La Piedra!, o mejor aún ¡La Roca! (cf. 1 Corintios 10:4) La exclamación española ¡He aquí! significa ¡Miren!, ¡Presten atención! El ángel le dice al sumo sacerdote que mire y lo que se ve es una roca. La palabra de Dios dice que sobre esa piedra hay siete ojos ¿Qué significa eso?

Un simple examen al texto hebreo nos revela que también puede entenderse que sobre la roca hay siete pares de ojos pues la palabra hebrea para ojo está en número dual y no en plural ni singular (en hebreo existe, además del número gramatical singular «ojo» y del plural «ojos» la forma dual que significa «par de ojos»). Por esto no está mal entender que sobre esta piedra hay siete pares de ojos, es decir siete miradas. En la Biblia el número siete muchas veces tiene un valor simbólico que se usa para indicar la totalidad de algo. Decir que sobre la piedra hay siete miradas es afirmar que ella es totalmente accesible, que todos la ven. O, si los pares de ojos son de la misma piedra, entonces significa que esta piedra puede verlo todo. Ambas cosas solo pueden afirmarse de Jesucristo. Pues según la Escritura no solo Dios, el Padre, tiene la mirada puesta en el Hijo (Zacarías 4:10) sino también la mirada de todos los ángeles (1 Timoteo 3:16), todos los santos (Juan 3:14, 15; 12:32), y de los patriarcas y profetas (Juan 8:56; 1 Pedro 1:10, 11), están fijas en Cristo. Esta roca, que es la piedra fundamental del templo espiritual que es la iglesia, fue colocada el día que Cristo fue crucificado. En ella está grabada la buena noticia: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.» (Isaías 45:22). Pues «como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»

Oración:

Señor, por tus medios de gracia concédeme, permanecer confiado en tus méritos son suficientes para ser perdonado y tener la vida eterna. Amén. 

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