TODO LO QUE TIENE QUE HACER

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16

Cuando la compañía Betty Crocker lanzó al mercado las mezclas listas para preparar tortas, todo lo que el cocinero tenía que hacer era agregarles agua. Pero esas mezclas no se vendieron bien. La investigación de mercado reveló que la gente quería participar en la producción de la torta; y entonces la compañía cambió la receta y requirió que el cliente le agregara un huevo a la mezcla. De esa manera el producto se propagó como un incendio forestal.

Una de las armas más efectivas de Satanás es susurrar al oído del pecador: “Tú necesitas hacer algo para tu salvación”. “Eso es demasiado fácil”, dice Satanás cuando el pecador escucha que todo lo que tiene que hacer es creer en el Hijo de Dios como su Salvador. Y los pecadores están de acuerdo, ellos quieren producir todo el pastel de la salvación desde cero, usando los ingredientes de sus propias obras. O, al menos, le quieren añadir a la mezcla uno o dos huevos de sus propios esfuerzos. La salvación que no requiere ningún tipo de trabajo de su parte, sencillamente no los atrae. Desde luego, a Satanás se le olvida mencionar que el pastel de la salvación que el pecador trata de hornear solo puede resultar en un fracaso, que solo va a producir dolores de estómago cuando el pecado aflija y cuando la muerte se acerque.

Hay algo que los pecadores necesitan hacer: “Crean”, dijo Dios. “Confíen en mi Hijo unigénito como su Salvador. Miren a su cruz y vean la salvación completa. Miren a su tumba vacía y vean los pecados perdonados. Revístase por completo de la sangre de Jesús, y serán suyas la justicia y la vida eterna”. Todo lo que tengo que hacer es creer. ¡Que bendición que este creer en Jesús no es algo que tengo que obrar por mi propia cuenta, sino que es algo que el Espíritu Santo obra en mí! También mi fe es un regalo de la gracia de Dios.

Oración:

Señor, te doy gracias por el regalo de la fe en Jesús; en ti confío para que me sostengas en la fe. Amén.