LOS CREYENTES SOMOS LLAMADOS SANTOS

A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

– Romanos 1:7 (Reina Valera 1909)

¿Ha notado la diferencia? No siempre es fácil notar diferencias entre cosas parecidas. Se necesita observación o cuidados o que alguien nos enseñe dónde está la diferencia. La traducción de la Biblia al español más conocida en América Latina es la versión Reina Valera. Fue publicada por primera vez en Basilea, Suiza en septiembre de 1569 por el pastor Casiodoro de Reina. Posteriormente fue revisada cada cierto tiempo para mantener su lenguaje entendible, ya que el idioma está en constante cambio. En la revisión del año 1865 la frase «llamados santos» que se encuentra en Romanos 1:7 y en 1 Corintios 1:2 fue modificada a «llamados a ser santos». Aunque en la revisión de 1909 la frase original fue restituida, en 1960 volvió a ser modificada quedando así hasta las revisiones más recientes. Casiodoro de Reina trató de apegarse lo más posible al texto griego del Nuevo Testamento evitando añadir cualquier palabra que no sea absolutamente necesaria para expresar lo que el original dice. ¿Significa eso que no hemos sido llamados a ser santos? No. En la Biblia existen claros textos que enseñan que los cristianos hemos sido llamados a ser santos, como 1 Tesalonicenses 4:7.

Mientras vivimos aquí en la tierra todavía somos pecadores. La única diferencia entre nosotros y los no cristianos es que somos pecadores justificados por los méritos de Cristo. Él es nuestra justicia. Por los méritos de Cristo, Dios nos ha declarado justos. No hemos sido transformados en justos, pero Dios nos considera justos. De igual manera, la Biblia nos llama santos. Santo significa sin pecado, puro. Santo es aquel que ama lo correcto y aborrece el pecado. Aunque nosotros todavía pecamos y fallamos en ser santos perfectamente, Dios nos llama santos a causa de la justificación que Cristo ganó para nosotros por sus méritos.

Hay otra razón por la que Dios nos llama santos. Él quiere que seamos santos. Abram y su esposa Saraí eran demasiado viejos para tener descendencia cuando Dios les prometió que serían padres. Entonces Dios les cambió sus nombres y a Abram le llamó Abraham que significa «padre de una muchedumbre», aunque en ese momento no lo era. Cuando Dios da nombre a algo ese algo llega a existir. Dios nos llama santos porque seremos santos. En el bautismo Dios nos ha dado una vida nueva que busca la santidad en gratitud a los méritos de Cristo.

Oración:

Señor, nací pecador y no merezco ser llamado santo. Pero tú me llamas así por los méritos de tu Hijo Jesucristo. En gratitud a tanto amor quiero ser santo. Amén.