¿QUÉ PIDE JEHOVÁ DE TI?

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

— Miqueas 6:8, Reina Valera 1960.

Los contemporáneos de Miqueas no ignoraban lo que Dios quiere de los seres humanos. Ellos habían sido educados en la «Torah», (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia) cuya esencia está contenida en los Diez Mandamientos.

«Hacer justicia» es obrar lo correcto delante de Dios. Esto significa actuar de acuerdo con las normas de justicia de Dios, como estaban dispuestas en su ley. Hacer justicia hacia Dios es adorar sólo a Dios y no a los ídolos, confiar solamente en él y no en las armas o en los hombres. Hacer justicia al prójimo es no tratarlo con injusticia o crueldad de palabra ni de hecho, sino con consideración, como a uno mismo. Es fácil ver aquí la esencia de los Diez Mandamientos.

«Amar misericordia», es ejercer el amor que Dios nos muestra. Ese amor perdonador, compasivo, no egoísta y dadivoso que el padre del hijo pródigo mostró al recibir, con los brazos abiertos, a su hijo que regresaba arrepentido. El mismo que el buen samaritano tuvo para la desafortunada víctima en el camino. Tal amor expresa lo esencial de los Diez Mandamientos (Romanos 13:10).

«Humillarte ante tu Dios» es que cada uno se mire a sí mismo como Dios lo ve: una criatura imperfecta de polvo y barro; un pecador que merece padecer toda la ira de Dios en el infierno eterno. Quien se conoce así entenderá que por sí mismo está perdido y desesperado y reconocerá con humildad que necesita el perdón de Dios en Cristo y su ayuda para vivir piadosamente de acuerdo con su voluntad. De nuevo, hallamos la esencia de los Diez Mandamientos. Pero el ser justos, de acuerdo a como lo define la Biblia, no resulta de nuestro esfuerzo por ser buenas personas o por hacer el bien. El justo es justo sólo por la misericordia de Dios. Él, por gracia (amor que no merecemos) lo ha sacado del camino de perdición mediante el poder del evangelio. El evangelio produce fe en nosotros. Sin embargo un justo que descuida su alma no alimentándola con el evangelio, gradualmente perderá la fe, y con ello, la vida eterna. Por tanto, en gratitud, un justo por la fe, va a querer hacer justicia, amar misericordia, y humillarse ante Dios por el poder del evangelio obrando fe salvadora en su corazón.

Oración:

Señor Jesús, te pido que, por medio de los medios de gracia, me afirmes en la verdadera fe para que mi atención y confianza para salvación descansen solo en ti y de ninguna manera en mis obras. Amén

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.