RESURRECCIÓN POR JESÚS

Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que . . . El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 1 Tesalonicenses 4:15,16

Aquí, Pablo no dice nada acerca de los incrédulos; otros pasajes de la Escritura revelan que cuando los incrédulos mueren, su alma va a los tormentos del infierno, y lo mismo ocurrirá con su cuerpo después de que sean levantados el último día. En cambio, Pablo les habla a los creyentes con palabras de consuelo; dice que “los muertos en Cristo resucitarán primero”. Cuando el Señor de la vida regrese con todos sus santos ángeles, va a llamar los cuerpos de todos los creyentes de sus lugares de descanso. Luego, los cuerpos de los cristianos que estén vivos cuando llegue ese día van a ser glorificados sin ver la muerte. Juntos, todos los creyentes van a estar al lado del Salvador en los eternos gozos del cielo.

¿Puedo estar seguro de eso? ¿Cómo puedo saber que la muerte no es el fin para mí? Me he preguntado eso, y usted también, como hicieron los cristianos de Tesalónica a quienes les escribió Pablo. “Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos”, dice Pablo, reclamando así la más alta autoridad para sus consoladoras palabras. Esa autoridad ya ha comprobado la validez de las palabras de Pablo. Jesús murió y ha resucitado; su resurrección es la prueba de que los creyentes van a vivir por siempre. Cuando me aflijo ante la tumba de un ser amado, o pienso en que se acerca mi propia muerte, no puedo hacer nada mejor que volver a la tumba vacía de Cristo en la Pascua. Mi Jesús vive, y yo también viviré. Él va a llevar mi alma al cielo, y en el último día llevará también mi cuerpo. Él lo dice, y su resurrección me da la seguridad de que su promesa es verdadera.

Oración:

Resucitado Salvador, te pido que me lleves, por medio de tu Palabra, a tu resurrección, para que pueda estar seguro de la mía. Amén.