SEÑALES ESPIRITUALES: LA COMUNIÓN CRISTIANA

Ustedes son personas inteligentes, y estoy seguro de que me entienden. En la Cena del Señor, cuando tomamos la copa y pedimos que Dios la bendiga, todos nosotros estamos participando de la sangre de Cristo. Y cuando partimos el pan, también participamos todos del cuerpo de Cristo. Aunque somos muchos, somos un solo cuerpo, porque comemos de un solo pan.

– 1 Corintios 10:15-17 TLA

Las SEÑALES ESPIRITUALES son elementos terrenales que señalan verdades espirituales. En la Cena del Señor la copa de vino señala la sangre derramada de Cristo por nuestros pecados y el pan señala el cuerpo de Cristo entregado para nuestra salvación. Una señal es puesta para que quien la mire se dé cuenta de aquello que tal señal señala.

«El vino de la copa es la “comunión” en la sangre de Cristo. Cuando bebemos el vino también recibimos la sangre de Cristo. En forma semejante, cuando comemos el pan, también recibimos el cuerpo de Cristo. Cuando comemos y bebemos los elementos terrenales, también comemos y bebemos los elementos sacramentales. Pablo destaca la estrecha relación, el compartir de ambos elementos. Cuando participamos en la Santa Cena, entramos en la relación más íntima de compañerismo con Cristo mismo mediante el hecho de recibir su sangre y su cuerpo para el perdón de nuestros pecados» (Carleton A. Toppe, en La Biblia Popular).

Sí, la Cena del Señor no solo es un signo de nuestra comunión íntima con Dios, sino que al celebrarla entramos realmente en esa comunión misma. Pero hay más, la Cena del Señor también es comunión con otros creyentes.

«Además, entramos en el compañerismo más íntimo unos con otros. “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan”. Hay un pan en la Santa Cena; todos los que recibimos ese pan estamos unidos unos con otros por el hecho de compartir ese pan. Este compartir nos convierte en un solo cuerpo espiritual. Es claro que el compartir la copa también nos hace uno solo. El compañerismo, la comunión, la participación—eso es lo que Pablo está enfatizando» (Toppe, La Biblia Popular).

Así como el bautismo no es solo una señal sino también la realidad que señala, del mismo modo la Cena del Señor no es una simple señal, sino que es realmente la comunión cristiana entre el Señor y nosotros por una parte y entre los creyentes que participan de esa Cena, por otra. La Cena del Señor no solo beneficia al creyente con la comunión con Dios sino también posibilita tal comunión pues otorga perdón de pecados conforme la promesa del Señor Jesucristo (Mateo 26:26-29).

Oración:

Cordero de Dios, único camino al Padre, te suplico que por tu santo cuerpo y tu preciosísima sangre que entregaste para el perdón de mis pecados me guardes y conserves en la verdadera fe para la vida eterna. Amén