¿Hasta cuándo, Jehová, gritaré sin que tú escuches, y clamaré a causa de la violencia sin que tú salves? (Habacuc 1:2)

AYÚDANOS EN NUESTRO DÍA DE AFLICCIÓN

Muchos de nosotros lo sienten y lo han dicho: “Dios no responde mis oraciones”. Cae sobre nosotros el día de la aflicción, y oramos pidiéndole a Dios que quite nuestra aflicción y que nos dé días felices. Nos sentimos frustrados porque nuestra aflicción permanece y parece que sólo enfrentamos tinieblas. ¿Acaso es cierto que Dios no me escucha? ¿Acaso es cierto que él ayuda a otros pero no se preocupa por mí?

Habacuc y otros creyentes de esos días se sintieron de esta forma. Los poderosos y ricos abusaban de los débiles y pobres. La vida era injusta y difícil para la mayoría de la gente. ¿Por qué no brindó ayuda Dios cuando los creyentes clamaron a él en oración? ¿Acaso no vio, escuchó o le importó?

¿Existe una respuesta para tal pregunta? Ciertamente la hay. A través de la fe en Jesucristo somos los hijos perdonados y salvados de Dios. Nuestro Padre escucha nuestras oraciones. Sin embargo, él no se accede a nuestros deseos o mandatos concernientes a cómo y cuándo nuestras oraciones deben ser respondidas. Más bien debemos reconocer su sabiduría, confiar en su amor, y someternos a su buena y misericordiosa voluntad. El apóstol Juan nos dice: “Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Dios ha prometido darnos fuerzas para soportar nuestras cargas y hacer que todas las cosas funcionen para nuestro bien. Él quitará nuestra aflicción si es mejor y cuándo sea
mejor para nosotros.

Dios no miente cuando promete: “Invócame en el día de la angustia; te libraré y tú me honrarás”. Si oramos al Dios verdadero con confianza, él escucha y responde a toda oración. Si él entregó a su único Hijo a sufrir y a morir y a ganar nuestra salvación, entonces también nos ayudará con nuestras necesidades más pequeñas.

Los cristianos oran a Dios diariamente en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Él quiere que le oremos mientras enfrentamos las frustraciones de esta vida. Él escucha las oraciones de sus creyentes y nos ayudará en tiempos frustración, aflicción y terror.

Oración:

Padre, ayúdanos en nuestro día de la aflicción. Responde a nuestras oraciones de tu mejor manera y a tu mejor tiempo. Pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.

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