EL AMOR LO LLEVÓ A HACERLO

Pero el mundo tiene que saber que amo al Padre, y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga. Juan 14:31

El versículo que tenemos delante de nosotros es el único que conozco en el que Jesús dice: “Yo amo al Padre”. No fue hasta la noche en que fue traicionado, cuando comenzó su terrible marcha a la cruz, que Jesús dijo estas palabras. Él siempre amó a su Padre, pero en el camino a la cruz mostró de manera particular cuán grande era su amor.

Imagine la escena en el cielo, cuando Dios le dijo a su Hijo: “Ve y haz esta obra para mí. Los humanos se rebelaron contra mí y solo merecen que los que yo los destruya. Yo te amo, Hijo mío, con amor divino, con el que solo un Padre eterno puede amar a su Hijo eterno. Pero también amo a todas las personas con un amor infinito y no puedo soportar verlos perecer. Por tanto, ve Hijo mío, y paga todos sus pecados. Esa obra no va a ser fácil; la carga del pecado no va a ser ligera, incluso te va a costar tu propia sangre”.

El Padre lo había mandado; el Hijo, en amor, obedeció. Todos conocemos el resto de la historia: el dolor de la cruz y los horrores del infierno, la profundidad del sufrimiento y las tinieblas de la tumba que Jesús soportó por amor a su Padre. Y sabemos más: vemos a Jesús resucitado de la tumba por el Padre. Su resurrección fue el sonoro “Amén” del Padre a lo que clamó su Hijo el viernes Santo: “Todo está consumado”. “Bien hecho”, le dijo su Padre. “Bien hecho por tu amor por mí y por los pecadores”. Jesús hizo todo esto no solo por el amor a su Padre, sino también por su amor a mí.

Oración:

Señor, te pido que me ayudes a maravillarme por el gran amor que te llevó hasta la cruz para salvarme a mí. Amén.