SU GLORIA NOS ESPERA

Tú me sostienes de la mano derecha. . . . y más tarde me acogerás en gloria. Salmo 73:23,24

Hace pocos días leí las definiciones de “vida” que publicó un periódico universitario. “La vida es una broma que no es graciosa”, comentó un estudiante; otro, dijo: “La vida es una condena a prisión por el crimen de haber nacido”. ¡Qué triste! Aun peor, ¡Qué trágico! Los que no son sostenidos por la mano derecha de Dios vagan sin rumbo por la vida y se dirigen sin esperanza hacia el infierno.

Solo el que cree en Cristo puede decir: “más tarde me acogerás en gloria”. Aquellos en cuyo corazón Dios, en su gracia, ha puesto la cruz llena de su Hijo y su tumba vacía, saben sobre el cielo que los espera. Ellos saben que, por la obra del Hijo de Dios que llevó el pecado y lo venció, tienen el cielo cuando ven que el corto día de la vida llega tan rápidamente a su final. Para ellos, la muerte no es el fin de todas cosas en su vida, sino la entrada a la más gloriosa vida con su Señor, en el cielo.

Debo admitir que tengo algunas preguntas sobre esa gloria. ¿Cómo va a ser dejar atrás todas las lágrimas y las aflicciones de esta vida? ¿Cómo será estar al lado de Jesús y compartir su gloria? Hay muchas cosas que Dios no me ha dicho acerca de la gloria del cielo; pero me ha revelado claramente, perceptiblemente y plenamente, lo que tengo que saber. Solo Jesús, con su pago perfecto por mi pecado, me puede llevar al cielo. Solo cuando él me sostiene de la mano derecha, puedo estar seguro de la gloria que me espera.

Oración:

Señor, te pido que, por medio de tu Palabra, me sostengas de la mano derecha y que nunca me sueltes. Amén.