“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Yo soy la vid y ustedes los pámpanos” (Juan 15:1,5)

CRISTO LA VID

¿Conoce usted las raíces de su familia? Si no las conoce, hay muchas personas que desean que las conozca. Es su trabajo. Por un precio, pueden enviarle una copia de su árbol genealógico; este ya se ha investigado. Por una pequeña suma, una persona en el centro comercial hará una búsqueda de su genealogía en una base de datos en la computadora.

Los árboles genealógicos son interesantes. Muestran las relaciones que existen entre parientes, y con frecuencia están llenas de sorpresas.

Los cristianos, sin embargo, no tienen que investigar su árbol genealógico espiritual. Jesús dijo: “Yo soy la vid”. Dijo que sus seguidores son “los pámpanos”. Esos nombres describen una relación estrecha entre el Señor y sus seguidores.

Como la vid, Jesús es la fuente de nuestra vida. El árbol genealógico de los cristianos comienza con él. Nuestras relaciones genealógicas con Jesús no son físicas; él es la fuente de vida espiritual y eterna. Cuando la gente ve a Jesús como su Salvador, goza del perdón completo y gratuito de todos los pecados, y el cielo es de ella.

Como la vid, Jesús no solo da vida, la nutre. Como una vid proporciona nutrimento y fuerza a todos los pámpanos, así Jesús envía nutrimento a cada uno de sus seguidores. Usa su evangelio, un alimento que sustenta la vida y aumenta su fe.

Como una vid produce más pámpanos, así Jesús añade pámpanos para sí mismo. Esto sucede cuando el Espíritu Santo lleva a las personas a la convicción de que Jesús es el Cristo, el Salvador prometido. Por esa razón, se puede decir que el cristianismo se está ramificando.

Toda la relación de la vid y los pámpanos se resume en los títulos “Cristo” y “cristiano”. Un cristiano es un seguidor de Cristo, alguien quien confía en él como Salvador. Como cristiano, usted está unido estrechamente a Cristo. En Cristo tiene vida y salvación. ¡Qué bendición ser cristiano, permanecer unido a Cristo ahora y siempre, poder decir con el escritor del himno: “Como la rama es a la vid, ¡soy de él y él es mío!” (CW 385:1).

Oración:

Cristo Jesús , que el título de “cristiano” siempre me recuerde cuán inmensamente me has bendecido. Que me recuerde la genealogía de la que formo parte, la cual que se extiende desde el pasado eterno hasta el futuro eterno. Finalmente, que me lleve a servirte y a vivir mi vida como tú quieres. Amén.

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